El Departamento de Movilidad Sostenible del Gobierno Vasco ha licitado el derribo del viaducto y la antigua estación del Topo en Pasaia, tras la inauguración de la nueva terminal subterránea. Los trabajos, con un presupuesto de 6,4 millones de euros, durarán un año y liberarán 2.800 metros cuadrados para uso municipal.
Euskadi sigue transformando su red de transporte y ahora le toca el turno a una infraestructura centenaria. El Departamento de Movilidad Sostenible del Gobierno Vasco, a través de su ente público Euskal Trenbide Sarea (ETS), ha sacado a concurso la #demolición del #viaducto y la antigua estación del #Topo en Pasaia.
Esto ocurre justo después de que el pasado sábado se abriera la nueva estación soterrada, que forma parte de la variante ferroviaria Altza-Galtzaraborda.
Vamos, que el viejo viaducto ya no pinta nada y toca jubilarlo.
Los trabajos de desmantelamiento ya han empezado. El fin de semana pasado, nada más quedar la infraestructura fuera de servicio, se retiró el cableado de la catenaria del viaducto y otras instalaciones ferroviarias.
En los próximos días seguirán con otros elementos, como las vías. Pero lo gordo, la demolición de la estructura del viaducto, no arrancará hasta que se adjudiquen los trabajos, y luego se extenderá a lo largo de 12 meses.
El presupuesto es de 6,4 millones de euros, más IVA. No es moco de pavo.
El viaducto mide 386 metros de largo
El viaducto mide 386 metros de largo, pero no se va a tirar entero. Se mantendrá la doble arcada sobre la ría de Molinao, que se quedará como recuerdo de la infraestructura que el Topo ha utilizado desde 1912. También se conservarán algunos elementos estructurales necesarios para garantizar la estabilidad de las edificaciones cercanas. Para eso, se ejecutarán pantallas de contención. O sea, que no se va a dejar nada al azar.
Antes de empezar con las demoliciones, ETS está desmontando todo lo que se pueda reutilizar, sobre todo en el edificio de la estación que ya no se usa.
Además, harán una inspección previa en las viviendas y locales colindantes, y pondrán un sistema de auscultación para controlar cómo afectan los trabajos a los edificios de alrededor.
Como en algunas zonas el viaducto está muy cerca de las casas, encapsularán el punto concreto que se derribe con una estructura tubular que tendrá una parte fija y otra móvil, y un sistema de captación y filtrado de polvo para que no se escape todo por el aire.
Y todo esto, ¿para qué? Pues para eliminar la barrera que suponía el viaducto en el entorno urbano y paisajístico de Pasai Antxo. Se trata de facilitar la conectividad urbana, impulsar la regeneración de la zona y mejorar la calidad de vida de la gente. Al final, se liberarán 2.800 metros cuadrados que pasarán a manos del Ayuntamiento de Pasaia, porque es suelo municipal. Este espacio se suma a los 748 metros cuadrados que ya se recuperaron en Gure Zumardia tras el derribo de la antigua Azoka. Vamos, que poco a poco el barrio va ganando espacios para la ciudadanía.
El Topo, ese tren que tantos viajes ha hecho desde principios del siglo XX, ahora dice adiós a una parte de su historia. Pero no todo se pierde: el nuevo trazado soterrado mejora la #movilidad y deja un legado de modernidad. Eso sí, mientras duren las obras, habrá que tener paciencia. Pero merecerá la pena.
