El Gobierno Vasco, a través de Gogora, avanza en la identificación de 62 de las 93 víctimas de la Prisión Central de Orduña mediante pruebas de ADN; los restos de Ernesto Morales Casado fueron entregados a su familia en Amposta.
En Euskadi, el Gobierno Vasco, a través de Gogora, ha puesto sobre la mesa un nuevo avance en el proceso de identificar a las personas desaparecidas durante la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura.
En concreto, la atención se centra en la Prisión Central de #Orduña (Bizkaia), donde, según las últimas cifras, quedan 62 víctimas por identificar de un total de 93 fallecidos documentados.
La mayor parte de estas muertes se sitúa entre marzo y julio de 1941, cuando la prisión fue cerrada. La página labur.eus/orduna ofrece el listado de fallecidos y sus lugares de procedencia para quien quiera consultar.
Uno de los casos destacados es el de Ernesto Morales Casado, nacido y vecino de Amposta (Tarragona). Morales Casado ingresó en la Prisión Provincial de Tarragona en 1939, tras haber sido condenado por auxilio a la rebelión. En los años siguientes fue trasladado en varias ocasiones entre prisiones de Zaragoza, Tarragona, Ciudad Rodrigo (Salamanca) y Castuera (Badajoz), hasta terminar en Orduña; murió el 24 de abril de 1941, con 33 años.
Sus restos fueron recuperados en la exhumación realizada en el Cementerio de Amposta y entregados a su familia, en un acto al que asistieron el alcalde y representantes de Gogora.
El director de #Gogora subrayó que este tipo de entregas simboliza el compromiso institucional con las víctimas y con su memoria, y que su presencia busca acompañar a las familias en un momento tan doloroso.
Esta entrega refuerza la idea de que las leyes de memoria democrática y la voluntad de las instituciones pueden devolverles a las víctimas su lugar en la memoria colectiva.
Detrás de estos casos hay un patrón que se repite: muchas detenciones ocurren al terminar la guerra y luego se trasladaban a los presos a prisiones lejanas fuera de su lugar de origen, de forma que sus familias tardaran años en conocer su destino.
En Orduña, los 93 fallecidos identificados hasta ahora eran todos varones, y los 62 que quedan por confirmar pertenecen a ese grupo de presos que fallecieron entre marzo y junio de 1941, cuando se cerró la prisión.
Apellidos y lugares de procedencia de al menos 225 personas que se sabe murieron en Orduña
La documentación existente recoge detalles como nombres, apellidos y lugares de procedencia de al menos 225 personas que se sabe murieron en Orduña; predominantemente extremeños, seguidos de castellanomanchegos, andaluces, y otras procedencias.
Visita de estudiantes de Estudios Hispánicos a la sede de Gogora en Bilbao
Aintzane Ezenarro, directora de Gogora, ha recibido a un grupo de alumnos y alumnas de la Universidad de Pepperdine en la sede de Bilbao. Durante la visita, se han abordado temas relacionados con el Instituto de la Memoria y se han compartido testimonios de víctimas de terrorismo y la violencia, además de conocer el programa de recuperación de víctimas de la Guerra Civil.En total, 127 extremeños, 41 castellanomanchegos (34 de Ciudad Real, 4 de Toledo y 3 de Albacete), 22 procedentes de la prisión de Málaga, 7 de Tarragona y 28 de otras provincias.
El proceso de identificación genética se apoya en la toma de una muestra de saliva de un familiar para cotejarla con las muestras de los restos óseos hallados.
Este procedimiento es indoloro y no tiene coste para quienes se suman al programa. En Orduña, la labor de localización de posibles enterramientos corre a cargo de Euskal Prospekzio Taldea; las exhumaciones y el apoyo forense, a Aranzadi; y el laboratorio Biomics, de la Universidad del País Vasco (EHU), se encarga del análisis y cotejo de las muestras de ADN.
Más información y el listado de fallecidos están disponibles en la web de Gogora, y también en la página labur.eus/orduna.
Esta iniciativa forma parte del Programa de Búsqueda de Personas Desaparecidas durante la Guerra Civil, que pretende buscar, recuperar e identificar a las víctimas y devolverlas a sus familias.
Además de devolver la memoria a las familias, el proyecto busca dignificar a la sociedad en su conjunto y darle a estas víctimas un lugar en la memoria colectiva.
Gogora está en contacto continuo con las familias y mantiene informadas a las autoridades locales de las distintas comunidades para facilitar el proceso.
Más información sobre los fallecidos e identificaciones previas se puede consultar en labur.eus/orduna.
