La consejera de Justicia y Derechos Humanos de Euskadi inaugura unas jornadas sobre educación en derechos humanos en la Universidad de Deusto, subrayando su carácter transformador y el papel de la juventud en la convivencia democrática.
En Bilbao, la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, participó en la inauguración de las Jornadas \"Educación en #derechos humanos en el contexto iberoamericano\", que se celebraron en la Universidad de Deusto.
El acto reunió a autoridades y especialistas del ámbito educativo, entre ellas el rector de la Universidad de Deusto, Juan José Etxebarria, Mariano Jabonero, secretario general de la OEI, y Santiago Roura, subsecretario de Educación, Formación Profesional y Deportes del Gobierno de España.\nLa consejera arrancó su intervención advirtiendo sobre los desafíos que atacan a la calidad democrática de las sociedades actuales: desinformación, discursos de odio, desigualdades, exclusión social, polarización y desconfianza hacia las instituciones.
A su juicio, ante estos retos, la #educación en derechos humanos no es una cuestión secundaria ni complementaria; es una necesidad democrática.\nPara San José, educar en derechos humanos implica reconocer la dignidad de cada persona, aprender a convivir en la diversidad, prevenir la discriminación y cualquier forma de violencia, y fortalecer una ciudadanía crítica, responsable y comprometida con los valores democráticos.
En ese sentido, subrayó que la educación es una herramienta estratégica para avanzar en tres objetivos que #Euskadi comparte con sus socios iberoamericanos: fortalecer la convivencia democrática, garantizar los derechos humanos y valorar la diversidad como un activo social.\nLa consejera recordó que las democracias requieren no solo instituciones sólidas, sino también sociedades cohesionadas que gestionen sus diferencias de manera pacífica y respetuosa.
Euskadi ha recorrido un camino largo para superar etapas de fractura y violencia
En su ejemplo, Euskadi ha recorrido un camino largo para superar etapas de fractura y violencia; aprendimos que la paz no se alcanza solamente con la ausencia de violencia, sino con memoria, reconocimiento, respeto a la dignidad humana y un compromiso activo con los valores democráticos.\nLa ponente añadió que la educación en derechos humanos debe ser una política pública transversal, integrada en los procesos educativos y extendida a otros ámbitos de la sociedad.
En este punto, destacó la importancia de las alianzas con instituciones internacionales como la OEI, con las que se comparten vínculos, experiencias y valores que permiten aprender mutuamente y construir alianzas para fortalecer sociedades más justas, inclusivas y democráticas.\nSan José no dejó de mencionar el papel de la juventud: \"no son solo destinatarios de nuestras políticas, son protagonistas indispensables de la construcción democrática\".
Por ello, afirmó que es necesario escucharlas, reconocer sus aportaciones y ofrecerles espacios reales de participación. Además, dejó claro que la juventud debe verse como motor de cambio y laboratorio de innovación cívica, capaz de impulsar proyectos que mejoren la convivencia en nuestras ciudades.\nEn la recta final, la consejera recordó que el departamento que dirige considera la educación en derechos humanos una política pública estratégica y que, por ello, debe impulsarse de manera transversal e integrada, con alianzas internacionales que permitan crecimiento y aprendizaje.
La presencia de la OEI, añadió, simboliza ese marco de cooperación para una educación de calidad, inclusiva y que prepare a las nuevas generaciones para vivir en sociedades plurales y democráticas.
