La tormenta invernal podría retrasar tus envíos de Amazon y estas son las claves para entenderlo

Una fuerte borrasca podría afectar la entrega de paquetes de Amazon en gran parte de Estados Unidos, con posibles efectos en la logística global. Este artículo explica qué esperar y cómo prepararse.

Según pronósticos de autoridades meteorológicas, la inestabilidad climática podría extenderse desde el sur de las Montañas Rocosas hasta la costa Atlántica, afectando rutas de transporte y operaciones logísticas a escala nacional.

Amazon habría comunicado a usuarios a través de su aplicación que algunas entregas podrían tardar más de lo habitual, especialmente en zonas con nieve densa o hielo, lo que genera incertidumbre entre compradores y repartidores.

El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) advierte que se esperan nevadas intensas y acumulaciones de hielo que podrían complicar la #logística de última milla.

A la vista, el pronóstico señala que la peor parte podría ocurrir entre viernes y domingo, dejando a millones de personas expuestas a condiciones que dificultan la conducción y el acceso a direcciones.

En números aproximados, se habla de que unas 170 millones de estadounidenses estarían en zonas impactadas por el sistema meteorológico, según las alertas vigentes consultadas por los servicios de noticias.

En el plano logístico, estas condiciones severas podrían traducirse en retrasos en redes de distribución y centros de cumplimiento. Supuestamente, los tiempos de tránsito se verían ampliados en 1 a 3 días en la mayoría de rutas. Para los usuarios de Prime, algunas rutas podrían mantener opciones de entrega en el mismo día o al día siguiente, pero la cobertura podría verse reducida en áreas con condiciones críticas.

En cualquier caso, se recomienda estar atentos a las actualizaciones y a las notificaciones de la plataforma.

El impacto podría ir más allá de las fronteras de EE. UU. y afectar, de forma indirecta, la cadena de suministro global. Se presumen incrementos en costos logísticos y en la congestión de puertos y aeropuertos, lo que podría traducirse en un incremento de entre un 5% y un 15% en algunos fletes internacionales durante las próximas semanas.

En términos de precios para el consumidor, supuestamente el costo promedio de un envío estándar en Estados Unidos podría oscilar entre 7 y 12 dólares, lo que, al tipo de cambio actual, sería aproximadamente entre 6,5 y 11 euros.

Esto implica que, para envíos transatlánticos o transcontinentales que pasen por Europa, los plazos podrían verse afectos por obstáculos temporales, aunque en el Viejo Continente existen redes de distribución que suelen mantener plazos más estables cuando las condiciones permiten operar con normalidad.

Históricamente, episodios de tormentas invernales de gran envergadura han alterado calendarios de entrega y rutas de transporte. Entre 2014 y 2016, temporales de la misma magnitud provocaron interrupciones en vuelos y retrasos en almacenes en varias regiones, obligando a distribuir productos desde centros alternativos y a ajustar ventanas de entrega para evitar cancelaciones totales.

Supuestamente, estas lecciones han llevado a que grandes operadores comerciales refuercen la planificación de contingencias y la capacidad de almacenamiento para reducir impactos cuando vuelve la normalidad.

Qué pueden hacer los usuarios para mitigar el efecto de estas interrupciones: verificar el estado de sus pedidos con frecuencia, activar alertas de entrega y, si es posible, elegir ventanas de entrega flexibles.

También se recomienda considerar opciones de recogida en tienda o puntos de distribución cercanos en caso de que la plataforma lo permita. En momentos de clima adverso, conviene planificar con antelación y evitar compras que dependan de entregas críticas para fechas específicas.

La respuesta de la cadena de suministro ante este tipo de eventos varía según la zona y la capacidad de las redes logísticas para responder ante condiciones extremas

Este artículo sintetiza información de US Today y de agencias meteorológicas. Los datos climáticos son pronósticos y, por tanto, susceptibles de cambios. Supuestamente, la respuesta de la cadena de suministro ante este tipo de eventos varía según la zona y la capacidad de las redes logísticas para responder ante condiciones extremas.

En cualquier caso, la recomendación para los consumidores es la misma: mantenerse informados, revisar las opciones de entrega y preparar contingencias para evitar contratiempos en la recepción de productos.