Análisis sobre cómo la expiración de los subsidios de la ACA podría encarecer la atención médica para millones y el debate político que rodea la medida.
A meses de que finalicen las ayudas que hicieron más asequible contratar un seguro a través de la ACA, miles de familias ya perciben el peso de una factura que podría volver a crecer.
En Houston, la propietaria de un pequeño negocio Mila Clarke describe su propia experiencia: después de inscribirse en una cobertura en 2025, descubrió que para 2026 esa protección financiera ya no sería tan viable.
Clarke, quien se ocupaba de asesoría para diabetes y gestiona el sitio Hangry Woman, pagaba alrededor de $350 mensuales por su plan en 2025. Eso se traduce aproximadamente en unos €322 al mes si se toma una tasa de cambio cercana (1 USD ≈ 0,92 EUR).
Con la expiración de las ayudas mejoradas que redujeron las primas, el costo promedio para millones de estadounidenses que reciben subsidios #ACA podría duplicarse en 2026, según proyecciones de los centros de investigación de políticas.
Clarke relató que, además de las primas, debe cubrir de su propio bolsillo insulina, un monitor continuo de glucosa y citas médicas, lo que en total se volvió insostenible cuando los subsidios se retiraron a finales de 2025.
Su escenario personal es solo una muestra de lo que podría ocurrir a nivel nacional: pagar más por seguros más caros, y sumar facturas médicas que se elevan, en un año en el que ya la #inflación y el costo de vida presionan los presupuestos familiares.
Las estimaciones oficiales indican que, sin las ayudas, la cifra de personas que perderán cobertura podría alcanzar a 22 millones de estadounidenses con seguro subsidio ACA, una consecuencia que los analistas advierten que agravaría la inseguridad sanitaria de muchas familias.
En diciembre, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) indicó que, de aprobarse una extensión de tres años para las primas subsidiadas, el déficit podría aumentar en unos $80,6 mil millones para 2035.
Eso equivaldría, en euros, a cerca de €74 mil millones de gasto adicional en ese horizonte temporal (utilizando una conversión aproximada de €1 por cada $1,09).
La Cámara de Representantes aprobó a principios de enero una propuesta para extender estas subvenciones por tres años; sin embargo, presuntamente, aún resta definir el destino en el Senado, que ya ha mostrado escepticismo ante extender las ayudas tal como estaban planteadas.
En un año electoral, la asequibilidad de la atención médica continúa siendo una de las preocupaciones centrales de los votantes, y las autoridades enfrentan una presión creciente para encontrar una solución que reduzca costos sin incrementar el déficit público.
La dinámica no se limita a las primas: hay quienes advierten que la expiración de estas ayudas podría provocar que más centros de atención comunitaria se vean obligados a cerrar o a reducir servicios.
Datos de la National Association of Community Health Centers señalan que entre 1.800 y 4.000 centros podrían enfrentar tensiones financieras debido al aumento de la cantidad de pacientes sin seguro y a los recortes de Medicaid previstos por ciertas reformas fiscales y de gasto.
En ese marco, médicos y clínicas ya advierten de posibles demoras en consultas y procedimientos para millones de pacientes.
Pero la falta de subsidios podría traducirse en un costo mucho mayor y en una participación de costos de seguros más alta
Cientos de historias de familias muestran el tipo de impacto que podría expandirse si no se aprueba una solución. En Chicago, Farihah Khandaker, trabajadora autónoma, señaló que la prima más baja disponible en su mercado podría haber sido de unos $250 mensuales, pero la falta de subsidios podría traducirse en un costo mucho mayor y en una participación de costos de seguros más alta; para ella, mantener la cobertura cobra un nuevo significado cuando se combinan costos de atención y de vida diaria.
En otras palabras: supuestamente, los planes podrían volverse menos accesibles para quienes ya estaban al límite.
Históricamente, las ayudas a las primas ACA se fortalecieron durante la era pandémica para preservar la cobertura y evitar que la inflación y la subida de precios rompieran el equilibrio entre ingresos y gastos médicos.
Aunque la intención de ampliar estos subsidios es clara para muchos especialistas y defensores de la salud, la realidad #política en Washington ha mostrado divisiones persistentes, y la pregunta de si habrá un acuerdo sostenible en 2026 sigue siendo motivo de debate entre analistas y ciudadanos comunes.
En síntesis, sin una solución legislativa clara, es razonable anticipar que millones de personas podrían enfrentar facturas más altas, reducciones en la cobertura o incluso la pérdida de seguro.
A medida que se acerca 2026, las familias y las comunidades de atención médica esperan respuestas que no sólo entiendan el costo inmediato, sino que ofrezcan un marco estable para la #salud a largo plazo.
