Cierre de Guzman y Gomez en Chicago: 8 locales cierran y surge demanda por despidos sin preaviso

La cadena australiana Guzman y Gomez cierra sus ocho restaurantes en la zona de Chicago, dejando a decenas de trabajadores sin empleo y provocando una demanda por falta de preaviso. Este artículo explica qué pasó, quiénes se ven afectados y qué podría venir después.

Imagen relacionada de cierre guzman y gomez chicago 8 locales

En Estados Unidos, Si vives en #Chicago o sus alrededores y te gusta la comida de Guzman y Gomez, estas noticias no son precisamente tranquilizadoras: la cadena australiana de #comida mexicana ha decidido cerrar sus ocho #restaurantes en el área de Chicagoland.

La noticia se hizo pública a través de su web y redes sociales el 22 de mayo, y, según la propia empresa, el cierre se enmarca dentro de una decisión difícil de la que, además, se derivan consecuencias para los trabajadores.

La cadena, que nació en Australia en 2006 por dos neoyorquinos de origen, llegó a Estados Unidos en 2020 con la intención de crecer en el país. En aquel momento, la ambición era amplia: abrir más restaurantes en varias ciudades y seguir expandiéndose. En el plan original se contemplaba, incluso, alcanzar una cifra muy superior en Australia y ampliar presencia en otros mercados. En Chicago, esa estrategia se materializó en ocho locales que, paradójicamente, ahora cierran sus puertas.

Según comunicaron los responsables, la decisión se tomó tras meses de analizar el rumbo del negocio en el mercado estadounidense. En un mensaje difundido por la empresa en sus canales oficiales se pudo leer: “Después de seis años de burritos y grandes sueños en Chicagoland, hemos tomado la difícil decisión de cerrar nuestros restaurantes en EE.

UU.”. A la vez, añadían una nota de esperanza: “Si alguna vez estás en Australia, Singapur o Japón, ven a encontrarnos; siempre tendremos tus platos favoritos esperando”.

El cierre definitivo afecta a ocho locales de la zona de Chicago, que se convierten en una salida significativa para una cadena que, según su propia historia, había puesto énfasis en un concepto de comida rápida mexicana con toques casuales y sabor propio.

El cierre no solo implica la retirada de la marca, sino también la salida de cientos de puestos de trabajo. De acuerdo con la denuncia presentada por la firma Haseeb Legal en nombre de antiguos empleados, se reclama que la empresa no habría respetado los plazos de preaviso que exige la ley en casos de despidos masivos.

El aspecto legal es clave. En Estados Unidos, cuando hay despidos masivos, la normativa federal (conocida como la Ley WARN) y las leyes estatales requieren un preaviso mínimo de 60 días para evitar repuntes de desempleo repentino y facilitar la transición laboral de las personas afectadas.

En Illinois, esa protección también existe y, según la demanda, la empresa no habría cumplido con ese requisito. La demanda habla de más de 500 trabajadores potencialmente afectados y busca, entre otras cosas, compensación por el periodo de preaviso no otorgado y posibles indemnizaciones.

La empresa, por su parte, ha dicho que está al tanto de las acciones legales y que “se han cumplido todas las obligaciones legales” hacia sus empleados en Estados Unidos.

Este tipo de respuestas es común cuando una cadena internacional cierra operaciones en un mercado concreto: la prioridad suele ser mantener la viabilidad de la corporación y cumplir con la legislación, mientras los trabajadores buscan apoyo y nuevos empleos.

Más allá de la noticia puntual, este cierre subraya una realidad del sector de la restauración: las cadenas que llegan con entusiasmo a nuevos mercados deben lidiar con costos, dinámica de consumo y marcos regulatorios.

Para las personas afectadas, suele ser un periodo turbulento, pero también una oportunidad para reorientar su búsqueda de empleo hacia otros proyectos o cadenas que, con mejor planificación, puedan competir con rapidez en un sector tan sensible a cambios de demanda y precios.

Ocho locales de #Guzman y Gomez ya no abrirán más sus puertas en Chicago

En resumen, ocho locales de Guzman y Gomez ya no abrirán más sus puertas en Chicago, dejando un vacío para quienes disfrutaban de su oferta. Los próximos meses dirán si la demanda de los trabajadores se canaliza a través de soluciones legales y si la empresa ajusta su estrategia para mercados internacionales, o si este episodio marca un cierre definitivo del intento de la marca por afianzarse en Estados Unidos.