Guía práctica para españoles con pocos conocimientos: cómo prepararse para la jubilación, buscando ingresos alternativos, cuidando la salud y organizando el dinero para evitar sorpresas.
En Estados Unidos, Una encuesta reciente del Employee Benefit Research Institute muestra que un porcentaje de jubilados estadounidenses vuelve a trabajar tras abandonar la actividad.
Aunque la idea de la #jubilación suele asociarse a descansar y dejar de trabajar, la realidad para muchos es distinta: vuelven a trabajar por necesidad de ingresos, para mantener un nivel de vida o para evitar que el dinero se agote demasiado pronto.
En España y en buena parte de Europa ocurre algo parecido: la pensión pública no siempre cubre todos los gastos y, por ello, conviene mirar más allá de la nómina del Estado.
Con ese espíritu, aquí tienes diez movimientos prácticos para dejar la vida laboral activa con más seguridad y menos estrés en los años previos a la retirada.
1) Tener un plan claro y realista. El primer paso es saber cuánto dinero necesitarás en jubilación y de dónde vendrá ese dinero. Calcula ingresos y gastos, mira cuánto queda cada mes y qué pasa si sube la inflación o surgen gastos médicos. Un plan realista te da tranquilidad y evita sorpresas desagradables cuando ya no trabajes.
2) Buscar múltiples fuentes de ingresos. La idea es no depender de una única fuente. Pueden ser una pensión, ingresos por alquileres, inversiones que paguen dividendos o intereses, o una cartera de activos que genere rendimientos. Si, por ejemplo, una inversión rentable rinde un 4% anual, y tienes un capital de 500.000 euros, estarías hablando de unos 20.000 euros al año que podrían sumar a lo que entre de la pensión.
3) Abordar las deudas. Si puedes, entra en jubilación con la menor deuda posible: hipoteca, coche, préstamos… Menos pagos fijos cada mes significan más margen para vivir con tranquilIdad en la tercera edad.
4) Plan de salud. Investiga qué coberturas de #salud necesitarás y qué opciones hay para cubrir gastos médicos en la jubilación. Aunque el sistema sanitario sea sólido, los gastos de sanidad pueden subir con la edad. Contar con una cobertura adecuada evita tensiones y evita recortes del presupuesto familiar.
5) Mantenerse saludable. La salud es un ingrediente clave para disfrutar de la jubilación. Practicar actividad física, comer bien y evitar hábitos dañinos puede reducir gastos médicos y ampliar tus opciones de ocio en una etapa en la que quieres hacer lo que más te guste.
6) Plan para la Seguridad Social
6) Plan para la Seguridad Social. Infórmate sobre cuándo es más conveniente reclamar la pensión y cómo coordinarla si estás casado. En general, retrasar la retirada puede aumentar la cuantía de la pensión, y esa decisión debe encajar con tu situación personal y familiar.
7) Aproximar la salud como un activo. Si tienes una cuenta de ahorro para salud u otro instrumento similar, utilízalo para gastos médicos en la vejez. En muchos sistemas, las aportaciones hoy pueden convertirse en ventajas fiscales o en ingresos libres de impuestos para gastos sanitarios, dependiendo de la normativa vigente.
8) Probar con un “test drive” de jubilación. Antes de dejar la oficina de forma definitiva, intenta vivir con el presupuesto de jubilación durante un año o varios meses. Así descubrirás qué te falta, qué partes de tu estilo de vida puedes ajustar y si necesitas ahorrar más o reducir gastos.
9) Considerar downsizing o reubicación. En ocasiones cambiar de vivienda o mudarte a un lugar con un coste de vida menor puede liberar una cantidad considerable de dinero para la jubilación.
No es para todos, pero sí puede ser una herramienta poderosa para aumentar el ahorro disponible.
10) Retardar la jubilación. Si es posible, posponer la jubilación unos años puede aumentar el ahorro acumulado y las cuotas de la Seguridad Social. Además, te permitirá reducir la cantidad de años que tu ahorro debe sostener, lo que puede traducirse en una pensión más alta a largo plazo.
Estos diez pasos no son recetas mágicas, pero sí guías prácticas para acercarte a una jubilación más tranquila y con menos incertidumbre. En el contexto español, conviene adaptar estas ideas a la realidad local: mantener disciplina de ahorro, aprovechar planes de pensiones y productos de inversión disponibles en el país, vigilar la inflación y estar atentos a cambios en la legislación de pensiones.
Históricamente, el envejecimiento poblacional y los cambios en las reglas de pensiones han obligado a buscar ingresos complementarios y a planificar con mayor rigor.
Actuar con anticipación y con sentido común, priorizando la autosuficiencia y la salud, es la mejor manera de afrontar una etapa que, con una buena gestión, puede ser más llevadera y satisfactoria.
