El Tribunal Supremo de EE. UU. decide que no procede demandar por no haber advertido sobre posibles riesgos de cáncer del herbicida Roundup, una decisión que afecta a Bayer, Monsanto y a muchos agricultores. Se explican las claves y posibles consecuencias.
En Estados Unidos, En una decisión clave para productores y empresas químicas, el Tribunal Supremo de Estados Unidos decidió este martes 25 de junio que las personas afectadas no pueden demandar a la empresa que fabrica #Roundup por no haber advertido sobre posibles riesgos de cáncer.
La sentencia frena miles de pleitos que afirmaban que el herbicida, cuyo ingrediente principal es el glifosato, presenta un peligro para la salud. En términos simples la corte dijo que para abrir este tipo de reclamaciones las leyes estatales deben permitir demandar por una advertencia que no existía o por otros daños, y que en este caso la ausencia de una advertencia no prueba de forma concluyente que la empresa actuó de forma negligente.
Este veredicto no elimina el debate sobre la seguridad del producto ni anula todo tipo de demandas. Expande una frontera legal que preocupa a abogados de consumidores y a defensores de la salud, pero ofrece cierta claridad para las compañías y para los agricultores que dependen de un pesticida muy utilizado.
El caso se centró en si la falta de una advertencia de cancer en la etiqueta puede generar responsabilidad ante las leyes estatales de responsabilidad por productos.
Para entender el contexto hay que mirar la historia de Roundup y del glifosato. Roundup es un herbicida creado por la empresa #Monsanto y hoy bajo #Bayer tras la compra de Monsanto en 2018. Este químico ha sido uno de los productos agrícolas más vendidos y usados en campos y en jardines domésticos. En 2015 una agencia de la Organización Mundial de la Salud señalo al #glifosato como probablemente cancerígeno, una clasificación que desató miles de demandas.
La Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos no ha determinado un riesgo de cancer por el uso normal de Roundup y no exige una etiqueta de advertencia de cancer en todos los usos
Más tarde ese hallazgo fue criticado y se cuestionó la forma en que se realizó la revisión. La Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos no ha determinado un riesgo de cancer por el uso normal de Roundup y no exige una etiqueta de advertencia de cancer en todos los usos, lo que alimentó el debate legal y político.
Polémica en la Corte Suprema de Estados Unidos por un caso de derechos de marca y libertad de expresión
El caso de una disputa sobre derechos de marca, libertad de expresión y una simple camiseta de algodón ha llegado al centro de atención en la Corte Suprema de Estados Unidos. El origen de este caso se remonta a una broma sobre una parte sensible de la anatomía de Donald Trump.En el plano político también hubo movimientos. En su demanda de resolver el tema por adelantado algunos grupos vinculan la defensa de Roundup con intereses de grandes empresas. En la administración anterior surgió la idea de aumentar la producción domestica de glifosato para garantizar el suministro, y el histórico movimiento Make America Healthy Again defendía a quienes cuestionan el uso de pesticidas.
Estos debates políticos influyen en el estado de las leyes y en las decisiones de reguladores y jueces. Este fallo podría reducir el número de juicios que llegan a los tribunales, pero no resuelve el tema de fondo sobre la seguridad global de estos pesticidas ni sobre la responsabilidad de las empresas en cada caso concreto.
Para los agricultores y las empresas del sector el veredicto es una tranquilidad a medias. Por un lado ofrece seguridad frente a un volumen enorme de demandas, y por otro apunta a que cualquier nueva reclamación debe articularse de forma más específica, por ejemplo sobre daños directos y sobre la calidad de la información publicada.
Los críticos advierten que cualquier limitación en las #demandas no elimina la necesidad de evaluar científicamente la seguridad de estos productos, ni aporta una garantía de que la industria puede seguir operando sin cambios.
En resumen, la corte respondió a una pregunta de responsabilidad y no certificó la total inocuidad del Roundup. En las próximas semanas y meses veremos cómo reaccionan reguladores, legisladores y mercados, y si la industria logra avanzar con menos incertidumbre o si surgen presiones para nuevas restricciones.
