El cierre de un programa vital de asistencia energética pone en riesgo a millones de hogares en medio de un verano extremo.

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El verano en el suroeste de Estados Unidos se ha convertido en un auténtico reto para la salud pública, especialmente en Phoenix, Arizona, donde las temperaturas han alcanzado niveles alarmantes.

En este contexto, la noticia del cierre del programa de Asistencia Energética para Hogares de Bajos Ingresos (LIHEAP) por parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) ha dejado a más de 6 millones de hogares en una situación crítica.

El HHS ha decidido despedir a todo el personal encargado de este programa, que proporciona asistencia para el pago de las facturas de energía y agua a familias de bajos recursos.

Esto representa un duro golpe para aquellos que ya enfrentan dificultades económicas. Mark Wolfe, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Directores de Asistencia Energética, ha manifestado su preocupación al señalar que el cierre de LIHEAP podría llevar a muchas personas a quedarse sin la ayuda necesaria para mantener sus hogares frescos durante el intenso calor del verano y cálidos en invierno.

El programa LIHEAP, que recibió aproximadamente 3,7 mil millones de euros en financiamiento para el año fiscal 2025, permite que los estados accedan a fondos cruciales en momentos de necesidad.

Sin embargo, con el despido del personal que gestiona estas asignaciones, la distribución de los 378 millones de euros restantes se encuentra en un limbo.

Wolfe advierte que sin una asignación adecuada y sin personal que supervise el proceso, es probable que los estados no reciban esta ayuda a tiempo para enfrentar el calor extremo de los próximos meses.

La situación es aún más alarmante si se considera que, según datos de la Administración de Información Energética de 2011, un 18% de los hogares que viven por debajo del umbral de pobreza no cuentan con aire acondicionado.

Esto significa que muchos de ellos tendrán que enfrentar temperaturas peligrosas sin ninguna forma de alivio. En un verano donde el calor extremo ya ha sido responsable de la muerte de 27 personas en Phoenix, el riesgo de muertes adicionales por calor es un tema de preocupación creciente.

La falta de acceso a servicios de enfriamiento puede tener consecuencias fatales, especialmente para poblaciones vulnerables como ancianos y personas con problemas de salud.

La creciente ola de calor en Estados Unidos ha llevado a un número récord de muertes relacionadas con el calor, con más de 2,300 personas fallecidas en el último verano, según un análisis de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

El cierre del LIHEAP no solo afecta a los hogares que necesitan asistencia inmediata, sino que también plantea preguntas sobre la capacidad del gobierno para manejar crisis climáticas futuras.

En un clima donde el cambio climático está provocando temperaturas más extremas y condiciones meteorológicas más severas, la necesidad de programas de asistencia energética es más crítica que nunca.

Con el futuro del LIHEAP en duda, muchas familias se enfrentan a un verano difícil y potencialmente mortal.