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¡Cuidado con el bourbon! Los aranceles de Trump ponen en jaque a Kentucky y al whisky americano

Los nuevos aranceles 'recíprocos' de Trump han provocado una caída en las exportaciones de bourbon de Kentucky. La renegociación del T-MEC añade incertidumbre a una industria que ya sufre. Descubre cómo afecta esto a uno de los símbolos de Estados Unidos.

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En Estados Unidos, El bourbon de #Kentucky es más que una bebida: es un símbolo de la tradición americana, protegido por ley desde 1964. Pero este orgullo nacional está en peligro por culpa de los #aranceles que Donald #Trump ha impuesto en su guerra comercial. Sí, el mismo Trump que muchos votantes de derechas adoran por su 'America First' está poniendo contra las cuerdas a uno de los sectores más emblemáticos de Estados Unidos.

El 2 de abril de 2025, Trump anunció los llamados 'aranceles recíprocos'. Desde entonces, las #exportaciones de bourbon de Kentucky se han desplomado. Y no es la primera vez: ya en su primer mandato, los aranceles al acero y al aluminio provocaron represalias de la Unión Europea y otros países contra el whisky americano.

Aquello costó cientos de millones de dólares a los destiladores. Ahora, la historia se repite, pero con un aliado inesperado: la renegociación del #T-MEC (el tratado comercial con México y Canadá) amenaza con empeorar las cosas.

El T-MEC, que Trump vendió como 'el mejor acuerdo comercial de la historia', se firmó en 2020 y no expira hasta 2036. Pero ya ha llegado la hora de revisarlo y renegociarlo. Y ojo, porque Canadá y México son dos de los mercados más importantes para el bourbon. De hecho, antes de los aranceles, Canadá compraba #whisky americano por valor de 203 millones de dólares al año. Tras las represalias, esa cifra se ha reducido a solo 60 millones. Una caída del 70%. México tampoco se queda atrás: ha puesto barreras que han hecho perder millones a empresas como Brown-Forman, la dueña de Jack Daniel's, Woodford Reserve y Old Forester.

Lo peor es que el bourbon no es un producto cualquiera

Lo peor es que el bourbon no es un producto cualquiera. No se fabrica en un día. Un barril de bourbon necesita madurar entre cuatro y doce años antes de venderse. Los destiladores planifican con décadas de antelación. Si ahora pierden mercados por culpa de los aranceles, el daño se nota durante años. Como dice Eric Gregory, presidente de la Asociación de Destiladores de Kentucky: 'Cualquier variable que añada incertidumbre complica aún más la fabricación de un producto que no se disfrutará hasta dentro de años'.

Y no es solo el bourbon. Kentucky ha perdido 7.000 empleos manufactureros desde que empezaron los aranceles, según el economista Uric Dufrene. La logística y el transporte también sufren. El estado exportaba 10.000 millones de dólares a Canadá y México en 2018; ahora solo 8.400 millones. Todo esto mientras los aranceles pretenden proteger la industria americana. Al final, el tiro sale por la culata.

Los defensores del libre mercado ya lo advirtieron: los aranceles son un impuesto al consumo que pagan los ciudadanos y las empresas. En este caso, el bourbon se ha convertido en moneda de cambio en disputas que nada tienen que ver con el whisky. La Asociación del Whisky Americano lo deja claro: 'El objetivo debería ser simple: mantener el whisky americano fuera de las guerras comerciales'. Pero con Trump al mando, parece difícil.

¿Hay solución? La renegociación del T-MEC podría restaurar el comercio libre de aranceles si los tres países se ponen de acuerdo. Pero mientras tanto, la incertidumbre sigue matando al bourbon. Y no solo al bourbon: también al centeno, al Tennessee whiskey y a toda una industria que da trabajo a miles de personas en Kentucky. Así que la próxima vez que veas una botella de bourbon, piensa que detrás hay una historia de décadas, barriles envejeciendo y una lucha constante por mantener viva la tradición en un mundo de aranceles.