El mediocampista español Ander Herrera, con una amplia trayectoria en Europa, comparte la difícil situación social que enfrentan los jóvenes en las inferiores de Boca Juniors y sus implicaciones en el deporte argentino.

Sin embargo, su paso por el club ha sido marcado por lesiones musculares que limitaron su participación, sumando apenas nueve partidos desde su llegada.
A pesar de ello, el mediocampista español ha aprovechado su experiencia para visibilizar una problemática que afecta a muchos jóvenes talentos en el país.
En una entrevista concedida al podcast Tengo un Plan, Herrera abordó el difícil contexto social en el que se desarrollan las inferiores de Boca y otros clubes argentinos.
El futbolista explicó que muchos de los chicos que integran las divisiones juveniles vienen de entornos vulnerables y con grandes responsabilidades económicas desde temprana edad.
“Aquí los chicos con 15 años piensan en cómo ayudar a sus familias a salir adelante, en cómo salvarlas”, afirmó.
El mediocampista fue contundente al compartir que, según sus conversaciones con la psicóloga del club, entre el 85 y el 90 por ciento de los jóvenes en las divisiones inferiores de Boca se encuentran en situación de pobreza familiar.
Esta realidad social influye en su rendimiento deportivo y en su desarrollo personal.
Herrera relató también un caso que le impactó profundamente: “Hay un pibe en Boca que a veces no puede asistir a los entrenamientos porque debe salir a recolectar cartón junto a sus padres para ganarse la vida.
Imagínate la presión que deben sentir estos chicos, que no solo tienen que destacar en la cancha, sino también luchar por la estabilidad económica de sus familias”.
Sino que representan una problemática extendida en todo el fútbol argentino
Este tipo de situaciones no son exclusivas de Boca, sino que representan una problemática extendida en todo el fútbol argentino. Desde temprana edad, muchos juveniles deben asumir responsabilidades sociales y económicas que dificultan su completo desarrollo futbolístico y personal.
La realidad social, sumada a la pasión por el deporte, crea una doble carga para estos jóvenes talentos.
Por otra parte, Ander Herrera, de 34 años, continúa su carrera en Boca, contrato que mantiene hasta diciembre de 2026. Desde su debut en el Mundial de Clubes, no ha logrado jugar debido a lesiones, pero ha utilizado su presencia en el club para generar conciencia sobre estos temas sociales.
El madrileño también expresó su deseo de retornar al fútbol español, más específicamente al Real Zaragoza, club de su infancia y del que es hincha, aunque su vínculo contractual con Boca lo mantiene en Argentina.
“Nunca se sabe qué pasará en el futuro. Mi corazón está roto por algunas cosas que han ocurrido, y si la situación fuera diferente, tal vez ya estaría en Zaragoza, que es mi hogar”, comentó.
Su testimonio no solo refleja su realidad profesional y personal, sino que también pone en evidencia un problema profundo en la estructura social y deportiva argentina, donde muchos jóvenes deben equilibrar su pasión por el fútbol con las dificultades cotidianas que enfrentan en sus hogares.