Ibrahim Maza: de niño frente al televisor en 2014 a una promesa europea en Bayer Leverkusen
Relato sobre la trayectoria de Ibrahim Maza, desde su infancia en Berlín siguiendo la Copa del Mundo de 2014, hasta su fichaje por Bayer Leverkusen y el creciente interés de grandes clubes, con contexto histórico de la Copa Africana de Naciones.
Berlín, junio de 2014. Un niño de nueve años llamado Ibrahim Maza observa con atención las imágenes desde Brasil, donde se disputaba la Copa del Mundo. Alemania y #Argelia compartían un duelo de octavos que se decidió en la prórroga, y el ambiente en la casa del joven estaba dominado por la esperanza de que el campeón del mundo, Die Mannschaft, pudiera avanzar.
Aquel día, la historia personal de Maza quedaba entre la pantalla y la promesa de un futuro que parecía lejano para un chico que aún caminaba entre las canchas de barrio y las academias de la capital alemana.
Su padre había nacido en Argelia y esa herencia daría forma a su identidad futbolística en los años venideros.
La trayectoria de Ibrahim comenzó a forjarse en las inferiores del Hertha BSC, un club de la ciudad que, con altibajos, ha sido parte de la historia de la Bundesliga.
En sus primeros años mostró una mezcla de inteligencia para el juego y una madurez poco habitual para su edad; capacidades que lo llevarían a debutar en la Primera División el 30 de abril de 2023, en un encuentro frente al Bayern Múnich.
Poco después, el 27 de mayo, marcó frente al Wolfsburgo y se convirtió en el jugador más joven de la historia de la institución en anotar, con apenas 17 años, 6 meses y 3 días.
Esa ruptura de marca coincidió con un club que, pese a su esfuerzo, no pudo evitar terminar la campaña en una posición incómoda y terminar descendiendo.
El salto hacia #Bayer Leverkusen llegó poco después, en junio, cuando el conjunto de la cuenca del Rin pagó 12 millones de euros por su traspaso y le hizo firmar un contrato que lo vincularía al equipo hasta 2030.
La llegada de Maza fue presentada como una inversión en talento joven, con una valoración que, a los pocos meses, ya se aproximaba a los 25 millones de euros.
En los despachos y en el entorno de la Bundesliga se comenzó a hablar de un jugador capaz de completar y mejorar los sistemas ofensivos de Leverkusen, gracias a su versatilidad para ocupar diferentes puestos en el ataque: mediocampo creativo, mediapunta o incluso centrodelantero cuando se requería.
Maza no solo es visto como una promesa para el #fútbol alemán
A día de hoy, con apenas veintiún años, Maza no solo es visto como una promesa para el fútbol alemán, sino como un nombre que ya genera intereses en grandes clubes del continente.
En el entorno futbolístico se mencionan posibles movimientos y candidaturas de equipos de renombre como Barcelona y Real Madrid, que observan de cerca su evolución y su capacidad de adaptación a distintos estilos de juego.
Su lateralidad, la visión de juego y la precisión en los pases quedan como una tarjeta de presentación que ha atrincherado su nombre entre las miradas de la élite.
La trayectoria internacional de Maza también ha ido tomando forma. En la selección de Argelia, a la que se siente ligado por su linaje, se ha convertido en una pieza importante para Vladimir Petković y su plantilla.
Es un mediocampista ofensivo de 1,80 metros de estatura que, cuando hace falta, puede moverse con libertad entre puestos de creación y remate, mostrando la flexibilidad que caracteriza a grandes jugadores de su generación.
Sus actuaciones en los compromisos de la #Copa Africana de Naciones han reforzado la idea de que su viaje no ha hecho más que empezar: su presencia ya es señal de un talento que podría dejar huella en el escenario africano y en el fútbol europeo en los años venideros.
En declaraciones a la FIFA, Maza recordó aquel duelo de 2014 entre Alemania y Argelia y explicó que ese encuentro fue decisivo para encender su vocación.
Dijo que ver a jugadores de élite competir a gran nivel le dio la confianza para soñar en grande y que, una vez identificada su identidad nacional, se propuso trabajar con más ahínco para estar a la altura de esas expectativas.
Esas palabras reflejan la mezcla de admiración y determinación que le ha permitido navegar con éxito entre las exigencias del fútbol juvenil, el escenario profesional de la Bundesliga y las responsabilidades de vestir la camiseta de Argelia.
Con miras puestas en el futuro, Maza continúa su camino con la idea de consolidarse como un referente de su generación. Su historia, que nació frente a una pantalla y se forjó en las calles de Berlín y en el césped de los estadios europeos, es un ejemplo del impacto que una sola pieza de talento puede tener cuando recibe las oportunidades adecuadas.
El relato de este joven futbolista, bautizado por algunos como Mazadona, todavía tiene mucho por escribir, y su próximo capítulo podría estar escrito en grandes escenarios: torneos continentales, copas internacionales y, por qué no, el brillo de un club gigante que mire hacia el futuro con él como una de sus piezas clave.