La temprana salida de Boca Juniors de la Copa Libertadores ante Alianza Lima genera críticas hacia el cuerpo técnico y la falta de efectividad en momentos clave.

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La reciente derrota de Boca Juniors frente a Alianza Lima en la Copa Libertadores ha dejado una huella dolorosa en el corazón de sus aficionados. El último penal ejecutado por Alan Velasco se convirtió en un momento trágico y decisivo para el equipo argentino, quien había realizado una inversión de aproximadamente 9 millones de euros en el jugador, una apuesta que ahora parece desmesurada tras el varapalo sufrido.

Guillermo Viscarra, el arquero boliviano, emergió como el salvador de su equipo, atajando el remate de Velasco y asegurando así la clasificación a la siguiente ronda del torneo continental.

La reacción de los hinchas xeneizes no se hizo esperar, y la frustración ante la abrupta despedida se siente en cada rincón del estadio. Fernando Gago, el actual técnico de Boca y quien tuvo una destacada carrera como futbolista, se enfrenta a una ola de críticas tras esta caída temprana de su equipo.

La historia de Boca Juniors en la Copa Libertadores es rica y desafiante, con múltiples títulos pero también con tropiezos inesperados. Este año, las expectativas eran altas, especialmente después de varias incorporaciones, entre las que se destaca la de Edinson Cavani. Sin embargo, el uruguayo falló un gol claro en el minuto final y con ello, dejó entrever la falta de eficacia que ha sido un problema recurrente para el equipo en competiciones vitales.

El partido comenzó de manera prometedora para los de La Ribera, con un gol temprano que les llenó de esperanza. Apenas comenzados los cinco minutos, Carlos Palacios recibió el balón y, tras una buena jugada, Miguel Trauco terminó marcando en propia puerta. La respuesta de Boca fue positiva al inicio, manteniendo buena posesión del balón, pero poco a poco los nervios y la presión hicieron mella en el rendimiento del equipo.

A pesar de llevar un 79% de la posesión del balón, Boca se mostraba ansioso y falto de ideas en el ataque. Las transiciones fueron lentas y estancadas, facilitando el trabajo defensivo de Alianza Lima, que se adaptó bien al juego de su rival. Los peruanos, bien organizados en su formación 4-2-3-1, lograron contener la presión y generar algunas oportunidades de contraataque.

La situación cambió drásticamente cuando Hernán Barcos empató el partido con un cabezazo que sorprendió a la defensa argentina. A partir de ahí, Boca perdió protagonismo y, aunque siguió buscando el gol, se mostró impotente frente a la sólida actuación de Viscarra bajo los tres palos.

Cada intento de Boca se convertía en un regalo para la zaga rival, que se mostró fuerte y decidida.

Con un Gago buscando soluciones desde el banco, las sustituciones no lograron cambiar el rumbo del encuentro. Boca se aferró a un par de ocasiones claras, pero Viscarra continuó su exhibición, deteniendo los remates de Zenón y Cavani, quienes parecían destinados a cambiar la historia de la noche.

Finalmente, el desenlace llegó a la definición por penales, donde el equipo argentino no pudo conseguir la victoria y fue despojado de la posibilidad de avanzar en el torneo.

Al caer en la segunda fase, Boca no solo se despide de la Libertadores, sino que también pierde toda oportunidad de consuelo en la Copa Sudamericana, lo que lejos de aliviar el dolor, ahonda el sentimiento de pérdida y desilusión entre sus aficionados.