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Junta impulsa la profesionalización de las cooperativas agroalimentarias para impulsar el desarrollo rural de Castilla y León

La formación y la profesionalización del cooperativismo agroalimentario en Castilla y León se presentan como clave para la competitividad, la creación de empleo y el futuro del mundo rural.

El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, entregó hoy los diplomas del Programa de Desarrollo Profesional para Directivos y Técnicos de Cooperativas Agroalimentarias de Castilla y León, una iniciativa promovida por la Unión Regional de Cooperativas Agroalimentarias de #Castilla y León (URCACYL) en colaboración con la #CEU Escuela de Negocios de Castilla y León.

Acompañó al acto la secretaria general de la Consejería, Mercedes Buendía. Con este programa se busca formar a las personas que dirigen estas #cooperativas para que tomen decisiones con una visión de negocio clara y para que estas entidades estén a la altura de los retos actuales.

Las cooperativas agroalimentarias de Castilla y León juegan un papel fundamental en la economía regional. Castilla y León es la segunda comunidad autónoma de España en facturación de cooperativas agroalimentarias, con más de 550 cooperativas, alrededor de 77.000 socios y una facturación que se acerca a los 3.900 millones de euros; además, cuatro cooperativas de la región figuran entre las diez mayores del país. Estos datos muestran la fortaleza de un sector que, pese a sus buenos resultados, debe afrontar desafíos como la mayor competencia internacional, la transformación tecnológica, la incertidumbre de los mercados y las nuevas demandas de los consumidores.

El consejero ha subrayado que el cooperativismo ofrece una ventaja diferencial basada en la unidad, la dimensión empresarial y la visión colectiva.

En su intervención afirmó el compromiso de la Junta con un impulso específico hacia cooperativas más grandes, más innovadoras, profesionalizadas y orientadas al mercado.

Señaló que la #formación es un elemento imprescindible para mejorar la gestión, incorporar talento y dotar a directivos y técnicos de las herramientas necesarias para afrontar la digitalización, la innovación, la internacionalización y el liderazgo empresarial.

Pino destacó también la labor de URCACYL en el fortalecimiento del cooperativismo autonómico y recordó que el Plan Estratégico del Cooperativismo Agroalimentario de Castilla y León 2024-2027 sitúa la formación, la integración, la innovación y la profesionalización entre sus líneas de actuación, con la mayor parte de las medidas ya en marcha gracias a la colaboración entre la Consejería, URCACYL y las cooperativas.

Además, el consejero señaló que la nueva estructura de la Consejería responde a una visión más integrada de las políticas agrarias, agroalimentarias, ambientales y de desarrollo rural, con el objetivo de ofrecer una administración más coordinada, cercana y eficaz.

De este modo, se busca acompañar al sector frente a retos como el relevo generacional, la digitalización, la apertura de nuevos mercados, la creación de valor añadido y la reducción de cargas administrativas.

El mensaje para los asistentes fue claro: convertir la formación recibida en una herramienta para impulsar la innovación y la competitividad de sus cooperativas

El mensaje para los asistentes fue claro: convertir la formación recibida en una herramienta para impulsar la innovación y la competitividad de sus cooperativas.

Pino recordó que el crecimiento del cooperativismo repercute directamente en la mejora de la renta de agricultores y ganaderos, en el fortalecimiento de la industria agroalimentaria y en la generación de oportunidades para fijar población y mantener vivo el medio rural de Castilla y León.

Este impulso formativo se enmarca en una trayectoria de décadas. El cooperativismo ha sido, y sigue siendo, un pilar de la vida rural de la región, capaz de agrupar esfuerzos, mejorar condiciones de venta y negociación y, en tiempos recientes, adaptarse a las nuevas reglas del mercado.

La región ha sabido combinar la experiencia de las cooperativas históricas con las herramientas modernas de gestión, digitalización e internacionalización para abrir nuevas puertas al campo y a sus trabajadores.

Con estas medidas, Castilla y León refuerza su voluntad de mantener un sector agroalimentario competitivo, sostenible y capaz de generar empleo en el mundo rural.