El centro de cría en cautividad del urogallo en Valsemana, fruto de la colaboración entre Castilla y León, INIA-CSIC y socios europeos, avanza en fertilidad, almacenamiento de esperma y criopreservación, consolidándose como referente en conservación y conocimiento aplicado.
El centro de #cría en cautividad del urogallo de la Junta de Castilla y León, ubicado en Valsemana, continúa afianzándose como un referente en la #investigación y el conocimiento aplicado para la #conservación de esta especie.
La labor, que se realiza en estrecha cooperación con el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC) y con expertos europeos, ha dado pasos importanti s que ya figuran en revistas científicas de prestigio y que se trasladan a la gestión real de la especie en libertad.
Esta apuesta doble, de cría en cautividad y generación de conocimiento, es la línea estratégica que la Junta mantiene para el centro de Valsemana, con alcance internacional y un impacto directo en la conservación.
Entre los resultados destacados, se subraya que la #inseminación artificial aumenta de forma marcada la #fertilidad respecto a las copulaciones naturales no controladas.
El estudio más reciente apunta a la mayor fidelidad entre la ovulación y la inseminación, de forma que la fertilidad alcanza su máximo cuando la inseminación se realiza muy cercana a la ovulación.
Este hallazgo, fruto de la colaboración entre instituciones españolas y europeas, se ha publicado en revistas especializadas y refuerza la estrategia de reproducción asistida para optimizar la tasa de éxito sin depender de un cruce natural menos predecible.
Otra pieza clave de la investigación es la demostración de la salud reproductiva de los urogallos cantábricos y pirenaicos mantenidos en Valsemana, con características morfofuncionales e integridad del ADN espermático superiores a las observadas en algunas poblaciones de origen centroeuropeo.
Estos indicios refuerzan el valor biológico de la población mantenida en este centro para los programas de conservación y para el conocimiento científico aplicado a la reproducción de la especie.
De forma internacional, se ha constatado por primera vez en un contexto global que la viabilidad espermática de hembras inseminadas artificialmente puede mantenerse hasta 21 días, un dato crucial para las técnicas de criopreservación y para coordinar mejor los ciclos de inseminación y la disponibilidad de material biológico.
En el plano tecnológico, se ha experimentado con un crioprotector, el DMSO, que protege parcialmente a los espermatozoides durante la congelación, reduciendo el daño celular y aumentando las probabilidades de viabilidad tras descongelación.
Este avance facilita la creación de un banco de material reproductor que permita actuar con mayor flexibilidad ante variaciones en la población y en el clima, y representa una herramienta clave para la conservación a largo plazo.
Definida por la Junta de #Castilla y León para Valsemana
La trayectoria del centro se expresa en una doble línea de trabajo: la cría artificial y la generación de conocimiento científico. Esta visión, definida por la Junta de Castilla y León para Valsemana, ha permitido la publicación de resultados en revistas de alto impacto y el fortalecimiento de alianzas internacionales, como las que mantiene con el reputado Instituto Roslin del Reino Unido.
A la vez, el equipo técnico ha participado activamente en jornadas de divulgación para la población local y en congresos internacionales, mostrando la intensa actividad que sustenta el programa de cría en cautividad y su propósito conservacionista.
En el aspecto operativo, los ejemplares del centro ya han iniciado el comportamiento reproductor con los primeros empujes de los machos, señal inequívoca de la proximidad de la temporada de cría.
La experiencia de temporadas anteriores sirve para ajustar técnicas y protocolos y buscar mejoras constantes.
En cuanto a resultados prácticos, la pasada temporada se incubaron 105 huevos en el centro de cría de Valsemana. El porcentaje de fertilidad alcanzó el 97 %, se eclosionaron 90 huevos (84,4 % de supervivencia) y se criaron 76 pollos, lo que representa una tasa de supervivencia del 84 %.
Estas cifras demuestran que las técnicas de manejo, incubación y cuidado de las crías van afianzándose y que el programa está en condiciones de continuar reforzando su impacto en la conservación de la especie.
En cuanto a la composición genética y el stock reproductor, el centro ha completado su reserva de material con un adelanto notable: 40 hembras y 20 machos procedentes de poblaciones cantábrica y pirenaica, además de los primeros ejemplares de cruce entre ambas poblaciones, una estrategia que busca mantener la diversidad genética y aumentar las probabilidades de éxito en liberaciones futuras.
Todo ello, sin perder de vista la ética y la responsabilidad de la conservación, con un marco de control y supervisión institucional.
A modo de cierre, el centro de Valsemana consolida su rol como motor de conocimiento y conservación para el urogallo. El continuo incremento de la capacidad reproductiva, la validación de técnicas de inseminación artificial y criopreservación, y la ampliación de redes de cooperación internacional permiten proyectar un futuro más sólido para la especie en el norte de España y, por extensión, para la biodiversidad europea.
El compromiso es claro: seguir avanzando en ciencia aplicada y conservar una especie emblemática de nuestro patrimonio natural, con un enfoque práctico que permita, si es posible, aumentar las poblaciones en su medio natural y reducir la presión sobre los ecosistemas locales.
DOIs de referencia citados en las publicaciones: 10.1016/j.anireprosci.2025.108071 y 10.1111/rda.14633.
