El verano que cambia la forma de aprender: Escuelas Verdes impulsa talleres ambientales durante Vacaciones en la Escuela

Un programa del Ministerio de Educación de Buenos Aires ofrece talleres de huerta y educación ambiental para estudiantes de todos los niveles durante Vacaciones en la Escuela, con la participación de más de 2.500 alumnos.

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La iniciativa reunió a estudiantes de Nivel Inicial, Primario, Secundario y Modalidad Especial, ofreciendo experiencias lúdicas e inclusivas que fortalecen las habilidades socioemocionales y el vínculo con la naturaleza.

Supuestamente, estas propuestas buscan combinar aprendizaje y recreación durante el verano, en espacios al aire libre y en entornos guiados por docentes y especialistas en #educación ambiental.

Más de 2.500 chicos y chicas participaron en talleres que, a lo largo de enero, acercaron a los niños y adolescentes al cuidado del #ambiente a través de experiencias prácticas y significativas.

Escuelas Verdes aportó talleres de huerta en las primeras dos semanas, con enfoques adaptados a cada nivel.

Para Nivel Inicial, se llevó a cabo un taller de bombas de semillas para promover un primer acercamiento al cuidado del ambiente, conocer qué es una huerta y explorar materiales naturales como la tierra, la arcilla, las semillas y el agua, además de favorecer la motricidad fina mediante el amasado y armado de las bombas.

La actividad comenzó con una charla demostrativa sobre plantas de la huerta y la importancia de incluir vegetales en la dieta, seguida de una demostración de armado y de la experiencia práctica de las bombas, donde los niños pudieron interactuar con materiales sensoriales y aprender haciendo.

En Nivel Primario se desarrolló un taller de siembra en la huerta orientado a fomentar la creación y el cuidado de una huerta a través de una experiencia práctica, fortaleciendo el vínculo de los estudiantes con la naturaleza y la alimentación saludable.

Los objetivos incluyeron reconocer las etapas básicas del proceso de siembra, identificar las necesidades de las plantas y desarrollar hábitos de responsabilidad mediante el cuidado de la huerta.

Además se conversó sobre la importancia de la huerta y el consumo de vegetales, y se propuso un memotest de huerta que permitió conocer no solo distintas hortalizas, sino también animales, insectos y flores que forman parte de este ecosistema.

Luego de una demostración, cada estudiante realizó una siembra de albahaca, lechuga y zapallito, rotuló su maceta y se llevó a casa para acompañar el crecimiento de su planta.

Más de 2.500 participantes, en su mayoría pertenecientes a comunidades educativas de la ciudad, pudieron experimentar en primera persona el proceso de cultivo y cuidado de un huerto escolar.

Supuestamente, las experiencias de este año se realizaron en varias sedes de la ciudad y se complementaron con visitas a huertos urbanos cercanos, para ampliar el aprendizaje práctico y la conexión con la ciudad.

Además, para Nivel Secundario y Modalidad Especial se propusieron talleres orientados a la economía circular, compostaje y proyectos de recolección de residuos, con enfoques que buscan fomentar la responsabilidad cívica y el cuidado del entorno.

Aunque los contenidos variaron entre sedes, la línea común fue fortalecer las habilidades socioemocionales a través de la convivencia y el trabajo en equipo.

Supuestamente, el costo de inscripción por semana por estudiante osciló entre 12 y 15 euros, según la sede y la duración de las actividades, una cifra simbólica frente al valor educativo y social de la propuesta.

Este costo podría incluir materiales, guías y la supervisión de educadores especializados, pero, según el tipo de sede, pudo haber variaciones.

El programa Escuelas Verdes tiene antecedentes en la ciudad que se remontan a principios de la década de 2010

El programa Escuelas Verdes tiene antecedentes en la ciudad que se remontan a principios de la década de 2010, cuando se fortaleció la inversión en educación ambiental y se articuló con redes docentes para ampliar el alcance de estas prácticas sostenibles.

Según fuentes históricas consultadas por especialistas, la iniciativa fue ganando terreno con la incorporación de huertos escolares, compostaje y proyectos de agua en las escuelas, consolidándose como un referente regional de pedagogía ambiental.

A lo largo de los años, la experiencia se ha ido adaptando a las diferentes etapas educativas y a las necesidades de inclusión, manteniendo como eje central la experiencia vivencial y la conexión entre la teoría y la vida cotidiana.

En este periodo, la ciudad ha promovido alianzas con universidades, colectivos ambientales y comunidades educativas para ampliar el impacto de estas prácticas en barrios diversos.