La Nueva Romareda avanza a tope y Zaragoza se marca como sede para la FIFA 2030

La alcaldesa Natalia Chueca presenta un balance técnico de las obras del nuevo estadio y refuerza las aspiraciones de Zaragoza para albergar la Copa del Mundo FIFA 2030, con datos de obra, sostenibilidad y su impacto en la ciudad.

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La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha visitado este martes el futuro estadio de #La Nueva Romareda y ha hecho un balance técnico detallado de cómo van las obras.

El objetivo es claro: que la capital aragonesa confirme su voluntad de albergar parte de la Copa del Mundo de la FIFA en 2030. El momento resulta simbólico, ya que coincide con el inicio del Mundial de Norteamérica, y sirve para dejar constancia de que la ciudad no solo mira el torneo desde la grada, sino que ya está trabajando para recibirlo con una sede a la altura.

La primera edil subrayó que las obras avanzan con un ritmo alto y que se está cumpliendo con los plazos establecidos, algo que, según ella, demuestra el compromiso de #Zaragoza con el deporte y la proyección internacional de la ciudad.

En su valoración, Chueca afirmó que el nuevo equipamiento toma forma día a día y que se ve la geometría definitiva del estadio desde el exterior, un hito que confiere a los vecinos una imagen clara de hacia dónde va el proyecto.

En las distintas zonas del recinto, explicó, se puede apreciar el avance concreto: en el Gol Sur ya se ve la estructura en altura y solo falta la cubierta, lo que permite apreciar la envergadura de la futura grada y su capacidad.

En la Tribuna Este, junto al paseo de Isabel La Católica, se está trabajando en la segunda planta, con los grandes pórticos del nivel intermedio y el desarrollo de los taludes que conformarán la grada inferior, avanzando a la par con la futura zona de usos terciarios que dinamizará la avenida.

En el Gol Norte, la estructura de pórticos continúa su progreso y se consolida la fachada prevista que limitara con el entorno del Auditorio de Zaragoza.

Y en la Tribuna Preferente, junto a la plaza de Eduardo Ibarra, se ha concluido la cimentación y las losas del sótano -2, donde estarán vestuarios, sala de prensa y la entrada al terreno de juego; el nivel -1 está ya en una fase muy avanzada.

Una #infraestructura clave para la fluidez de futuras inauguraciones y eventos

Todo ello va acompañado por la construcción del túnel de accesos principales que conectará el estadio con la calle Juan II de Aragón, una infraestructura clave para la fluidez de futuras inauguraciones y eventos.

El ritmo de trabajo que se observa no es casualidad: actualmente trabajan de forma simultánea 10 grúas-torre y una media de 210 operarios, repartidos en dos turnos de lunes a sábado, lo que refleja una planificación logística de primer orden.

A esto se suma un claro compromiso con la sostenibilidad. El propio proyecto ha sido reconocido internacionalmente por la gestión de residuos, con más del 90% de materiales del antiguo estadio reciclados o valorizados, lo que le ha valido la certificación de #sostenibilidad BREEAM ES 2025.

Este enfoque no es solo ecológico, también económico y social: se espera que el nuevo complejo sea un motor para Zaragoza, con 19.521 metros cuadrados destinados a usos terciarios y comerciales y 5.042 metros cuadrados de áreas de apoyo logístico, lo que podría dinamizar la economía local y generar empleo adicional en la zona. En números de obra, ya se han vertido 43.717 metros cúbicos de hormigón estructural, se han colocado 2,5 millones de kilos de acero de alta resistencia y se han excavado 20.110 metros cúbicos de tierras; además, la superficie de encofrado, ya sea fenólico o metálico, asciende a 42.160 metros cuadrados. Todo el proyecto está concebido para convertir el recinto en un verdadero pulmón de la ciudad, no solo para el #fútbol sino para la economía, la cultura y el tejido social de Zaragoza.

Históricamente, la ciudad ha sido un eje de deporte y actividad en Aragón, y la apuesta por este estadio busca prolongar esa tradición adaptándola a una realidad moderna, competitiva y capaz de atraer inversiones y visitantes.

Si todo marcha como está previsto, La Nueva Romareda podría convertirse en un referente urbano y deportivo para el conjunto de la provincia, y Zaragoza, para la década que empieza, tendría ante sí la oportunidad de presentar una candidatura sólida y creíble para acoger parte de la Copa del Mundo de 2030, reforzando su posición en el mapa del fútbol internacional y, de paso, acelerando la regeneración de una zona clave de la ciudad.