Fugar, vagar, llegar: ¿qué entendemos por hogar? Una exposición inmersiva en la Casa de los Morlanes
Exposición de Alberto Monreal en Zaragoza que interroga el concepto de hogar y la identidad a través de videoarte, instalaciones y performance, en un recorrido site-specific en la Casa de los Morlanes.
La Casa de los Morlanes, un edificio histórico del casco antiguo de Zaragoza, acoge hasta el 16 de agosto de 2026 la exposición Fugar, vagar, llegar, una propuesta del zaragozano Alberto Monreal.
Este proyecto no se limita a colgar obras en las paredes; propone una reflexión sobre qué entendemos por hogar, cómo se forja nuestra #identidad y qué relación mantenemos con el entorno que nos rodea, usando para ello videoarte, instalaciones y acciones performativas que invitan a la participación.
El recorrido pivota sobre tres conceptos—fugar, vagar y llegar—que funcionan como ejes para entender la experiencia del hogar no solo como un techo, sino como una construcción afectiva, de memoria, de desplazamientos y de búsqueda constante.
Cada una de estas ideas guía la forma en que las piezas se van encajando en el itinerario y, a la vez, empuja al público a mirar con otros ojos su propio hábitat y su historia personal.
Las obras dialogan con la arquitectura de la casa, en un planteamiento site-specific que adapta las creaciones a las singularidades del edificio y, de ese modo, fortalece la relación entre visitante, obra y lugar.
Es un montaje pensado para que el espacio y las piezas se condicionen mutuamente, generando una experiencia más cercana y distinta a una sala de exposición tradicional.
Entre las propuestas destacan varias piezas que muestran la intención de la muestra. En Entrada Salida, el público camina por la sala con una pregunta sobre el hogar pegada al cuerpo, una forma de convertir la experiencia del recorrido en una pregunta corporal y personal.
Poéticas haptourbanas propone una proyección inmersiva que se disfruta mirando hacia las bóvedas desde el suelo, una experiencia envolvente que invita a perder la vista en el tiempo y el lugar.
Cartografía de una ruina y Tríptico (Medit)action son obras que invitan a interactuar con el entorno: se puede tocar, tocarse y mover las piezas escultóricas que acompañan los videos, creando así una lectura sensorial de la memoria y la pertenencia.
Lo Inorgánico cierra el recorrido y alude al proyecto Camino de Compostera, desarrollado junto a Ainara García, que propone una mirada poética sobre los procesos de reciclaje y convivencia con el entorno.
Una #instalación construida por un grupo de artistas locales con experiencias de migración
La muestra también incorpora una dimensión colectiva: Varidágene, una instalación construida por un grupo de artistas locales con experiencias de migración.
Se trata de una pieza que el público puede experimentar como un poema compartido y, además, podría llevarse un poema impreso en torno al tema del exilio, una pequeña acción de mediación cultural que acerca al visitante a la realidad de otras historias.
Fugar, vagar, llegar forma parte de una línea de trabajo que une artes vivas, cine no comercial, poesía y videoarte para abrir el #arte a un diálogo público.
Se busca que el museo sea un lugar de encuentro, donde distintas sensibilidades y experiencias compartidas encuentren un marco de reflexión común.
En resumen, la exposición propone una experiencia inmersiva y reflexiva: una invitación a pensar el mundo y nuestra forma de habitarlo, a partir de la memoria personal, las trayectorias de #migración y la relación entre identidad y entorno.
Aunque mantiene un tinte contemporáneo, no se aparta de un objetivo claro: que la #cultura sirva para entender mejor la vida cotidiana y fortalecer la conexión entre ciudad y ciudadanía.
Para los visitantes de #Zaragoza y para quienes se acerquen desde fuera, Fugar, vagar, llegar ofrece una propuesta que combina arte, patrimonio y diálogo social en un formato accesible y envolvente.