Supuestamente, el estado de Nueva York refuerza su liderazgo en biotecnología con la creación de un consejo asesor independiente que busca potenciar la investigación, desarrollo y crecimiento del sector, generando miles de empleos y atrayendo inversión en tecnologías emergentes.

El estado de Nueva York supuestamente está dando pasos decisivos para consolidar su posición como uno de los principales centros de innovación en biotecnología en Estados Unidos y en el mundo.

La gobernadora Kathy Hochul anunció la incorporación de nuevos miembros a un consejo asesor dedicado a la tecnología emergente, específicamente en el campo de la biotecnología, un sector que presuntamente ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años y que se proyecta como uno de los motores económicos del estado.

Este consejo, que supuestamente está compuesto por líderes destacados de la industria, investigadores y expertos en salud y tecnología, busca diseñar estrategias para potenciar la investigación, acelerar la comercialización de nuevas terapias y fortalecer la colaboración público-privada en el sector.

Entre los miembros destacados se encuentran figuras como Andrew Baum, director de estrategia e innovación de Pfizer, y Debi Brooks, CEO y cofundadora de la Fundación Michael J.

Fox, quienes presuntamente aportan su experiencia para convertir a Nueva York en un referente en ciencias de la vida.

Supuestamente, uno de los principales objetivos de esta iniciativa es crear un ecosistema robusto para el desarrollo de terapias avanzadas y tecnologías disruptivas.

La gobernadora Hochul afirmó que “Nueva York es un líder en biotecnología con una investigación innovadora que abarca desde Long Island hasta Buffalo”.

La inversión en infraestructura y proyectos de investigación, que supuestamente supera los 350 millones de euros, refleja el compromiso del estado para atraer talento y capital privado.

Por ejemplo, en 2024 se inauguró en Buffalo la primera instalación de terapia celular y genética en el estado, con una inversión de aproximadamente 85 millones de euros.

Este centro, ubicado en el Roswell Park Comprehensive Cancer Center, no solo generará empleos de alta cualificación, sino que también potenciará la capacidad del centro para desarrollar terapias que puedan salvar vidas.

Además, en Nassau County, Long Island, se está desarrollando un hub de innovación en terapias celulares y génicas, con una inversión de más de 125 millones de euros, que facilitará la rápida transferencia de descubrimientos científicos al mercado.

Supuestamente, estas inversiones y acciones estratégicas pretenden transformar a Nueva York en una de las principales capitales mundiales en biotecnología y ciencias de la vida.

La intención es que estas iniciativas no solo atraigan capital internacional y talento, sino que también generen miles de empleos de alta calidad en investigación, desarrollo, producción y servicios relacionados.

La visión del estado es aprovechar su infraestructura académica y de investigación, que incluye instituciones como la Universidad de Columbia, la Universidad de Cornell y el Instituto de Tecnología de Rochester, para impulsar la innovación tecnológica.

La apuesta también contempla el fortalecimiento del capital de riesgo y la creación de alianzas con empresas emergentes y establecidas del sector.

En un contexto global donde la innovación en salud y tecnología emergente es clave para solucionar problemas médicos y sociales, supuestamente, Nueva York busca posicionarse como un referente en la próxima década.

Con la colaboración entre el sector público, privado y académico, el estado pretende crear un ecosistema que no solo genere avances científicos, sino también beneficios económicos y sociales duraderos para sus habitantes y para el país en general.