Un exvicepresidente de Netflix ha demandado a la compañía tras ser despedido por revelar durante un retiro que seguía un tratamiento con ketamina para la depresión. El caso reabre el debate sobre la privacidad y la salud mental en el trabajo.

¡Se acabó lo que se daba! Netflix se ha metido en un lío judicial por despedir a un alto ejecutivo que tuvo la osadía de contar en un retiro de empresa que estaba en tratamiento con ketamina para la depresión.

El hombre, Kevin Baillie, que cobraba 1,1 millones de dólares al año como vicepresidente de Eyeline Studios (la filial de efectos especiales de Netflix), ha puesto una demanda que puede sentar precedente.

Resulta que en enero de 2026, los empleados de Netflix fueron a un retiro de esos de 'crecer como equipo' y 'ser vulnerables'. Y Baillie, que se había quedado sin su madre hacía unos años y estaba pasando un mal momento, confesó que desde 2022 acudía a una clínica en Santa Bárbara para recibir ketamina bajo supervisión médica.

La ketamina, para quien no lo sepa, no es solo un anestésico que se usa en caballos: desde hace tiempo se receta para la depresión cuando otros medicamentos no funcionan.

De hecho, su uso como antidepresivo se popularizó a principios de los 2000, y en España ya hay clínicas que la ofrecen. Pero en Netflix lo vieron como si fuera un yonqui.

La empresa montó una investigación interna, y en abril le dijeron que estaba despedido. Según la demanda, el tratamiento con ketamina fue una de las razones principales. También le echaron en cara que bebía en eventos de trabajo, cuando precisamente la cultura de la empresa fomentaba el alcohol. Vamos, una hipocresía de manual.

Ahora Baillie pide un juicio con jurado y quiere que Netflix le pague una compensación por daños, pérdida de salario, daños emocionales y daños punitivos.

La compañía, de momento, no ha querido hacer comentarios.

Este caso no es aislado. Hace unos años, un empleado de una cadena de supermercados fue despedido por usar marihuana medicinal, y ganó el juicio. El debate sobre hasta dónde pueden meterse las empresas en la vida privada de los trabajadores está más vivo que nunca. ¿Desde cuándo un tratamiento médico es motivo de despido? Parece que la corrección política ha llegado al extremo de castigar a quienes buscan ayuda para su salud mental.

Mientras tanto, los directivos de Netflix se llenan los bolsillos y organizan retiros de 'team building' que luego usan en tu contra.

Así que ya saben: si trabajan en una gran empresa, más les vale callarse lo que hacen en su vida privada. Porque al final, la confianza se usa para despedirte.

(La noticia original apareció en LatestLY el 27 de julio de 2026. Este artículo es una versión adaptada con fines divulgativos.)