La cobertura de los Juegos Olímpicos de Invierno en Milano-Cortina 2026 incluye drones de visión en primera persona (FPV) para seguir a los atletas a gran velocidad, ofreciendo planos inéditos y generando debate sobre ruido y presencia en la narración deportiva.
Una de las novedades más destacadas de la cobertura de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 es el uso de drones FPV, diseñados para seguir a los atletas con una velocidad y una proximidad que van más allá de los planos convencionales.
Estos dispositivos, operados por pilotos que visten cascos y controlan las aeronaves desde puestos de mando, no buscan simplemente capturar la prueba desde arriba: buscan acompañar cada giro, cada salto y cada descenso con una sensación de presencia que recuerda a estar en la pista.
En pruebas como el descenso alpino y el luge, los drones pueden alcanzar velocidades de hasta 75 km/h y se desplazan para acompañar a los atletas a lo largo de trayectorias complejas, incluso ajustando su ángulo para ofrecer una visión que antes no era posible con la cámara tradicional.
Este tipo de cobertura representa una evolución en la manera de narrar el deporte de alto rendimiento. Los operadores, que trabajan con auriculares y mandos, coordinan sus movimientos para que la audiencia tenga la impresión de situarse casi al lado de los competidores.
Los drones FPV permiten acercamientos extremos y planos dinámicos que varían entre la velocidad de una pendiente o la precisión de una curva cerrada, ampliando las herramientas de cobertura disponibles para la Olympic Broadcasting Services y los cauces de difusión de los Juegos.
El director de deportes del Comité Olímpico Internacional, Pierre Ducrey, ha señalado que estas imágenes aportan un valor significativo a la experiencia del evento, tanto para quienes están en el recinto como para los espectadores en casa.
Según Ducrey, es una forma de presentar la acción desde una perspectiva más inmersiva, siempre que la integración de la tecnología se gestione de forma coherente con la integridad de la competición.
Aunque el objetivo es claro, la implementación requiere tiempo y ensayo, a fin de asegurar que las tomas no distraigan ni comprometan la seguridad de los atletas.
Trevor Lyons, jefe de pilotos de drones de CBC, subrayó que estas entrevistas visuales no nacen de la noche a la mañana: los operadores han invertido una cantidad considerable de horas en simulaciones y en las propias sedes para perfeccionar la técnica, buscando que las imágenes transmitan la sensación de velocidad sin convertir el equipo en un obstáculo.
Los deportistas también han expresado opiniones mixtas sobre la presencia de estas cámaras voladoras. Julien Viel, esquiador de estilo libre, comentó que, aunque el dron ofrece tomas impactantes, a veces resultaba inquietante por la cercanía; al mismo tiempo, reconoció que las escenas desde el frente pueden facilitar la lectura de la acción para distinguir las maniobras que deben evaluarse.
En contraste, otros integrantes de la disciplina valoran la riqueza visual de los planos y destacan la oportunidad de ver la competición desde ángulos que antes eran impensables.
El debate público sobre el sonido de las hélices, que en algunas emisiones llega a dominar el audio de la transmisión, ha llevado a comparaciones con experiencias sonoras icónicas de eventos deportivos pasados.
Estos comentarios forman parte de un proceso de ajuste gradual en la aceptación de una tecnología que, a medida que madura, busca equilibrar emoción, claridad y seguridad.
Históricamente, el uso de drones en la cobertura olímpica no es nuevo: las primeras experiencias con visión en primera persona llegaron en Sochi 2014 y, desde entonces, la tecnología ha evolucionado para integrarse de forma más sofisticada en las transmisiones.
Milano-Cortina 2026 se sitúa así como un laboratorio de innovación técnica que podría moldear la narrativa de las olimpiadas futuras, donde la precisión de los planos y la intimidad de la vista de los atletas conviven con la necesidad de mantener la seguridad y la ética periodística.
A medida que las ediciones venideras se enfrentan a mayores retos logísticos y a un público cada vez más exigente, es probable que las cámaras FPV sigan ampliando su presencia, optimizando los ángulos y reduciendo al mínimo cualquier distracción, para seguir contando la historia de la competencia desde la primera línea de acción.