Un estudio de 11 años vincula la mayor presencia de osos en la costa con la reducción del hielo marino en la bahía de Hudson, desmontando la idea de que la alimentación humana sea la principal causa de estos encuentros.
En el extremo norte de Manitoba, Canadá, los osos polares están acercándose cada vez más a comunidades humanas a medida que el hielo marino se derrite y la cobertura de hielo en la bahía de Hudson se reduce.
Un equipo conjunto de la Universidad de Saskatchewan y la Universidad de Manitoba analizó 11 años de datos para entender por qué se producen más encuentros entre osos y personas cerca de Churchill.
El estudio, publicado recientemente en Arctic Science, recogió más de 500 visitas de osos y las relacionó con variaciones en la cantidad de hielo y con la actividad humana en campamentos y zonas de trabajo cercanas.
La investigación mostró que la distancia entre el hielo y la costa se acorta, obligando a los osos a pasar más tiempo en la orilla, donde se cruzan con comunidades que antes estaban poco expuestas a ellos.
La conclusión principal es que, si bien la disminución del hielo trae consecuencias, no es la única razón de estos encuentros. “Lo que vimos es que no son los osos delgados los que se acercan con más frecuencia; cuanto más tiempo pasan fuera del hielo, mayor es la probabilidad de que osos de todas las condiciones y edades acudan a las comunidades”, explicó Douglas Clark, profesor de la Escuela de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Universidad de Saskatchewan.
Clark añadió que los osos pasan más tiempo en la costa porque el hielo ya no les ofrece refugio, y eso aumenta las interacciones con personas que trabajan o viven allí.
Alex Crawford, profesor asistente en el departamento de medio ambiente y geografía de la Universidad de Manitoba, comentó que, a medida que el hielo se reduce, se espera que los osos interactúen con humanos con mayor frecuencia; eso no significa que los osos menos sanos busquen comida de las personas.
“Un oso hambriento que se cruza con una persona puede ser extremadamente peligroso”, señaló. El equipo continuará recopilando datos para ver si cambios a largo plazo en el hábitat y la disponibilidad de alimento modifican su comportamiento.
Los residentes de Churchill han expresado reservas respecto al plan de desarrollo portuario propuesto en la zona, citando posibles impactos en la seguridad y en la fauna local.
Este enfoque científico se inscribe en un marco más amplio de vigilancia de osos polares y de conservación en el Ártico, donde la región de la bahía de Hudson ha sido escenario de cambios rápidos desde mediados del siglo XX.
Tradicionalmente, las comunidades han dependido de la coordinación entre científicos, gestores de parques y autoridades locales para equilibrar la seguridad pública con la protección de una especie icónica.
En un plano global, informes de organismos internacionales señalan que la pérdida de hielo marino, impulsada por el cambio climático, afecta no solo a la caza de las focas sino también a las dinámicas de población de los osos polares y a las oportunidades de investigación en zonas remotas como el norte de Manitoba.