La casa de Maranello anunció Luce, su primer modelo 100% eléctrico, con un sistema de propulsión superior a los 1.000 CV y un habitáculo desarrollado en colaboración con LoveFrom, la firma de Jony Ive. La presentación ocurrió en San Francisco y la marca confirmó que la versión mundial se mostrará en Italia en mayo.

Ferrari anunció el nombre de su primer modelo eléctrico de serie: Luce, una palabra italiana que significa luz. El propio fabricante aclaró que el nombre encarna a la perfección el concepto de iluminación y rendimiento extremo que promete este automóvil. La presentación tuvo lugar en la ciudad estadounidense de San Francisco, y durante el acto la marca dejó ver las primeras imágenes del habitáculo, que combina la herencia de la firma con una profunda inmersión tecnológica.

Luce marcaría, además, un hito en la trayectoria de Ferrari hacia la electrificación completa, una estrategia que ya venía gestándose tras la introducción de híbridos enchufables en sus modelos más recientes y que ahora da un salto definitivo hacia una oferta 100% eléctrica.

El interior de Luce es una muestra de la colaboración entre Ferrari y LoveFrom, la firma creada por Sir Jony Ive, exdirector de diseño de Apple. El diseño apuesta por una experiencia de usuario centrada en la simplicidad y la eficiencia, sin perder el carácter deportivo de la marca. Entre los elementos más llamativos se encuentran tres pantallas: la del conductor, la de información y entretenimiento, y una tercera situada entre los asientos delanteros.

Estas pantallas fueron desarrolladas con la colaboración de Samsung y están protegidas por un vidrio que minimiza los reflejos, buscando una lectura óptima en cualquier condición.

A la par, el tablero digital y la consola multimedia central se integran en una configuración que recuerda a un tablero de Fórmula 1, con un vidrio de protección y una orientación que favorece la ergonomía del conductor.

El volante, de tres radios, rinde homenaje a modelos históricos de los años 50 y 60 y, además de su presencia estética, integra mandos analógicos y respuestas hápticas y acústicas, con un peso reducido gracias al uso de aluminio reciclado.

En cuanto a la potencia, Luce está impulsado por un sistema de cuatro motores eléctricos, uno por rueda. En el eje trasero, cada propulsor entrega 420 CV, mientras que los motores delanteros son idénticos a los de un diseño 105 kW cada uno. Esta configuración permite superar la cifra de 1.000 CV combinados, con una aceleración de 0 a 100 km/h estimada en 2,5 segundos y una velocidad máxima de 310 km/h. La batería, de 122 kWh, ha sido diseñada para lograr una densidad energética de 195 Wh/kg. Según el protocolo WLTP, la autonomía declara alcanza alrededor de 529 kilómetros con una carga completa. En cuanto a la recarga, Luce admite una mecánica de 350 kW, con la que puede recuperar el 80% de la energía en menos de 20 minutos.

El paquete tecnológico se complementa con una arquitectura estructural que utiliza un 75% de aluminio reciclado y con una suspensión activa de 48 V, tecnología ya empleada en otros modelos de la marca para optimizar el dinamismo y la comodidad.

En cuanto a la silueta y el diseño, Ferrari mantiene su lenguaje deportivo, a la vez que introduce rasgos de modernidad y conectividad que anticipan una nueva era para la firma.

Aunque la marca no ha puesto aún un precio oficial sobre la mesa, sí informó que, en cuanto se anuncie, se comunicará también el equivalente en euros para el mercado europeo.

La presentación mundial de Luce está prevista para mayo, cuando la marca mostrará el automóvil completo en un evento que se celebrará en Italia.

Este anuncio llega en un momento en que Ferrari busca equilibrar la tradición de diseño y la experiencia de conducción característica de la casa con una nueva orientación tecnológica y sostenibilidad, sin perder el foco en el rendimiento extremo que ha defines su legado.

En el marco de la estrategia eléctrica, Luce no solo representa un nuevo hito para la marca, sino también un espejo de la colaboración entre el mundo del automóvil de altas prestaciones y la industria tecnológica, con un interior que bebe directamente de las tendencias de consumo y experiencia del usuario que han marcado a compañías como Apple y sus socios de desarrollo.

Esto deja entrever que la electrificación de Ferrari no es solo una cuestión de potencia, sino también de innovación en interacción, iluminación y conectividad, que prometen redefinir lo que un coche deportivo puede ofrecer en el siglo XXI.