El informe del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV) indica un aumento del 22% en la mortalidad vial en 2025 respecto a 2024, con mayor severidad de los siniestros y concentración geográfica.

Un informe divulgado por el Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV) revela que la mortalidad vial en Argentina durante 2025 aumentó un 22% respecto de 2024.

Aunque la cantidad de siniestros viales graves cayó un 12,8% respecto al año anterior, la gravedad de estos incidentes se intensificó de forma notable: la relación entre muertes y siniestros pasó de 0,35 en 2024 a 0,49 en 2025, lo que implica que, en promedio, se produjo casi una muerte cada dos accidentes.\n\nEl mapa de siniestralidad situó a la provincia de Buenos Aires al frente, concentrando el 21% de los siniestros graves y el 17% de las muertes por incidentes de tránsito.

En tanto, la región NEA representó 25,17% de los siniestros y las provincias Santa Fe, Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes y Entre Ríos concentraron el 25,60% de las muertes.\n\nEl informe también detalla que casi 7 de cada 10 siniestros graves ocurrieron en áreas urbanas; sin embargo, el 62% de las muertes se produjeron en rutas y autopistas.\n\nEn cuanto a los perfiles de los conductores, 4 de cada 10 protagonistas de siniestros graves tienen menos de 30 años y el 84% son hombres.\n\nRespecto al momento del día, un tercio de los siniestros graves ocurrió entre las 06:01 y las 12:00 horas, mientras que el 30% de los incidentes se producen durante los fines de semana.\n\nEl costo social promedio por cada siniestro se estimó en 38.650 dólares, lo que, al tipo de cambio vigente, equivale a aproximadamente 35.560 euros.\n\nPor último, el Observatorio del ISEV advirtió que, tras siete años, el transporte público de pasajeros revirtió su tendencia a la baja en su participación en los siniestros, registrando un aumento de 0,6% en 2025.\n\nA lo largo de la última década, la seguridad vial en la región ha mostrado ciclos de mejora y retroceso. Las inversiones en infraestructura, la implementación de controles de velocidad y campañas de educación vial han contribuido a reducciones puntuales, pero los cambios en la movilidad y la condición de las carreteras han seguido influyendo en las cifras.

Expertos señalan que para contener una posible tendencia alcista en la mortalidad se requieren políticas coordinadas entre autoridades nacionales y provinciales, con especial énfasis en la seguridad de conductores jóvenes, la protección de peatones y la mejora de la señalización y la iluminación en rutas rurales.

En este sentido, el informe de 2025 incentiva a mirar los datos como parte de un marco más amplio de salud pública y movilidad sostenible, donde las decisiones se deben tomar con base en evidencia y con una visión de largo plazo.