El superdeportivo eléctrico Yangwang U9 Xtreme, que ya alcanzó los 496,22 km/h, regresa a la pista de Papenburg en noviembre para superar los 500 km/h. Con más de 2.900 CV, aspira a convertirse en el coche de producción más rápido del mundo.
El Festival de la Velocidad de Goodwood ha sido el escenario elegido por BYD para anunciar algo gordo: su superdeportivo eléctrico Yangwang U9 Xtreme va a volver a las pistas el próximo mes de noviembre con la intención de romper la barrera de los 500 km/h.
Y no es ninguna broma. Este bicho ya es el coche de producción más rápido del planeta, con una marca de 496,22 km/h que alcanzó en septiembre en la pista alemana de Papenburg.
Con eso ya dejó atrás al Bugatti Chiron Super Sport 300+, que se quedó en 490,5 km/h. Pero la cosa no acaba ahí.
¿Por qué volver a intentarlo si ya tienen el récord? Pues porque los ingenieros de BYD, al analizar los datos de telemetría de aquella prueba, se dieron cuenta de que el coche aún tenía cuerda.
Literalmente, el piloto Marc Basseng tuvo que levantar el pie del acelerador cuando todavía le quedaban 1,5 segundos de gas a fondo. Es decir, el coche podía haber ido más rápido, pero se frenaron antes por seguridad. El equipo de pruebas le pidió a la directiva una segunda oportunidad para exprimir al máximo la máquina, y Stella Li, vicepresidenta de BYD, lo confirmó en Goodwood: "Todavía tienen más energía, así que tenemos que darles la oportunidad".
El Yangwang U9 Xtreme es una auténtica bestia. Lleva cuatro motores eléctricos, uno por rueda, que juntos entregan 2.220 kW, o sea, unos escalofriantes 2.977 caballos de fuerza. Eso son 1.200 caballos por cada tonelada de peso. Y pesa 2.480 kilos, así que imagina la de potencia que necesita para moverse. Todo eso lo consigue sin una gota de gasolina, gracias a la tecnología Blade Battery de BYD, que son baterías de fosfato de hierro y litio con un sistema de refrigeración de doble capa que aguanta tasas de descarga brutales.
Para mantenerlo pegado al suelo, lleva un splitter delantero de fibra de carbono, un difusor trasero optimizado y un alerón de cuello de cisne enorme.
La suspensión activa DiSus-X estabiliza la carrocería a velocidades donde cualquier vibración podría ser fatal.
El intento se hará en el mismo circuito de Papenburg, que tiene una recta de 4 kilómetros ideal para estas locuras. Si lo consiguen, no solo será un hito técnico, sino que pondrá contra las cuerdas a fabricantes clásicos como Koenigsegg o Bugatti, que tendrán que replantearse sus estrategias en la carrera por la velocidad.
Y ojo, que esto no es cosa de un prototipo: el Yangwang U9 Xtreme es un coche de producción, aunque en esta versión extrema se venda en cantidades limitadas.
La historia de los récords de velocidad siempre ha estado dominada por motores de combustión, pero los eléctricos están llegando con fuerza. Recordemos que hace solo unos años, el Bugatti Veyron Super Sport logró 431 km/h, y parecía el techo. Ahora, un eléctrico chino amenaza con superar los 500 km/h. El mundo del motor está cambiando, y BYD quiere ser el que marque el ritmo. Nos vemos en noviembre.
Por cierto, no es la primera vez que un coche eléctrico desafía los límites. El Rimac Nevera ya había alcanzado 412 km/h, pero el Yangwang U9 Xtreme va un paso más allá. Y todo con la tecnología de una marca que hasta hace poco solo era conocida por hacer baterías. Así que atentos, porque la carrera por ser el más rápido no ha hecho más que empezar.