Análisis sobre la importancia del aire acondicionado en el coche durante el verano, sus componentes, fallas más comunes y los costos de recarga, con datos convertidos a euros.

El verano llegó y las altas temperaturas ya se sienten, especialmente al subir al coche tras haber estado estacionado bajo el sol varias horas. Aun así, no es tarde para revisar y optimizar el sistema de climatización, que no solo mantiene una temperatura agradable, sino que también regula la humedad en el habitáculo, manteniéndola en torno al 30%.

Además de comodidad, un uso adecuado del aire acondicionado ayuda a filtrarlo y a evitar irritaciones provocadas por impurezas y alérgenos.\n\nEl sistema de climatización de un automóvil está compuesto por varias piezas clave: el filtro del habitáculo, que retiene polen, polvo y suciedad y debe cambiarse aproximadamente cada 10.000 kilómetros; el compresor, que impulsa el gas refrigerante y da inicio al ciclo; el condensador, que enfría el gas para que pase a estado líquido; el evaporador, que enfría el aire que circula por el interior y deshumidifica; la válvula de expansión, que controla el paso de fluido líquido a gas para generar frío; y la botella/deshidratante, que purifica y mantiene la humedad del circuito para proteger el compresor.\n\nDesde Renault señalan que la variación entre climatizador automático y manual radica en el control: el primero funciona de forma automática gracias a una unidad computarizada, mientras que el segundo es operado por el usuario.

En cuanto a las fallas más frecuentes, si el sistema no enfría lo suficiente, conviene revisar primero el estado del filtro de polen, que se va ensuciando con el uso.

Aunque la recomendación general es cambiarlo cada 10.000 kilómetros, la frecuencia real depende de las condiciones de circulación; transitar por caminos de tierra exige cambios más frecuentes que hacerlo por asfalto.

El filtro cumple un rol crucial: si está sucio, el caudal de aire se ve mermado y la climatización no funciona adecuadamente. Reemplazándolo por uno nuevo (su costo ronda los 10.000 ARS, pero varía según el modelo) se puede recuperar el rendimiento deseado.\n\n«El filtro del habitáculo es fundamental: con las ventanillas cerradas, todo lo que respiramos pasa primero por ese filtro. Si está sucio, respiraremos peor, y mantenerlo en condiciones actúa como una barrera frente a hollín, polen y, peor aún, posibles emisiones de monóxido de carbono de los vehículos de una gran ciudad», comenta Gabriel Méndez, vicepresidente de Neumen, servicios integrales para el automotor.\n\nLos responsables del área técnica de Renault añaden que, cuando el filtro contiene carbón activado (los no originales suelen carecer de él), la eficacia para filtrar gases de escape y olores mejora notablemente.

Aun así, pueden surgir problemas más complejos, como un acoplamiento deficiente del compresor o que, pese a funcionar, no se enfríe lo suficiente. Si el compresor acopla y aún así no enfría, puede deberse a una cantidad insuficiente de gas o a una fuga en el circuito cerrado.\n\nPor otro lado, la detección de fallas no se limita al sistema de enfriamiento: otros indicios incluyen olores extraños que salen de los difusores, incremento del consumo de combustible, desempañamiento deficiente de los vidrios y menor caudal de aire.

Para un rendimiento óptimo, conviene revisar el sistema una vez al año.\n\nMantenimiento y recargas: Aunque el AC se utiliza más en verano, los especialistas recomiendan encenderlo en invierno, al menos durante diez minutos, para evitar que se resequen las juntas de las tuberías y otros componentes.

De cara al verano, hay que comprobar el nivel de carga, pues el gas tiene una vida útil limitada. En todos los casos, la intervención se realiza en un taller, donde se extrae el gas existente, se recupera, se limpia el circuito, se cambia el lubricante y se recarga el gas.

Este procedimiento prolonga la vida útil del compresor y de los demás componentes.\n\nExisten distintos tipos de gases para recargas; el más utilizado actualmente, por la compatibilidad y eficiencia, es el denominado gas ecológico, conocido como R134.

Su funcionamiento es similar en todas las cargas; la diferencia radica en atributos que pueden influir en el rendimiento y el tiempo de enfriamiento. Los especialistas señalan que este gas no resta potencia al motor y facilita un enfriamiento más rápido.\n\nLos precios de recarga varían según el taller y la región, y oscilan entre 60.000 y 100.000 ARS, lo que, a modo de referencia, equivale aproximadamente a 250 a 417 euros. Una vez climatizado el habitáculo, se recomienda mantener la temperatura entre 22 y 24 grados Celsius.\n\nConsejos prácticos para un uso correcto: ventilar el habitáculo con las ventanillas ligeramente bajas y luego activar el equipo; mantener la recirculación para mejorar la eficiencia; usar parasoles y cortinas para reducir la temperatura interior, y, si no es posible estacionar a la sombra, aplicar estas soluciones simples puede bajar la temperatura interior hasta unos 15 grados.

Antes de encender el motor, asegúrese de que el equipo esté apagado para no cargar inneamente la batería ni exigir el compresor desde el arranque. Enciéndalo después de unos minutos de haber puesto en marcha el coche y evite llevarlo al máximo de inmediato; ajuste la temperatura de forma progresiva para no sobreexigir al sistema.

Si el aislamiento no cuenta con un control digital, ubique la perilla en las posiciones intermedias para una climatización estable.\n\nHistoria breve del aire acondicionado automotriz: los sistemas de climatización se popularizaron en la década de 1930 y se extendieron tras la Segunda Guerra Mundial.

En las décadas siguientes se fue estandarizando su uso y, en las últimas décadas, se incorporaron refrigerantes más ecológicos y controles electrónicos más sofisticados.

En la actualidad, muchos vehículos modernos integran climatización automática, sensores de ocupación y gestión inteligente de la humedad, con mejoras continuas en eficiencia y confort.