Un teniente general del Estado Mayor ruso fue ingresado tras un tiroteo en Moscú. La investigación analiza grabaciones y testimonios mientras emergen dudas sobre los motivos y los responsables.

Moscú (Rusia) – El teniente general Vladímir Alexéev, primer subcomandante del Estado Mayor del Ejército ruso, habría sido ingresado de urgencia en un hospital de la capital tras un atentado presuntamente ejecutado en Moscú.

Según la portavoz del Comité de Instrucción (CIR), Svetlana Petrenko, a la agencia RIA Nóvosti, una persona no identificada habría efectuado varios disparos contra el general en un edificio ubicado en la carretera de Volokolamsk, al noroeste de la ciudad, y presuntamente habría huido del lugar.

Las primeras versiones señalaban el ataque como un hecho aislado, pero las autoridades mantienen la cautela a la espera de nuevos indicios.

De acuerdo con Petrenko, la víctima fue trasladada de urgencia a un hospital de la ciudad para recibir atención médica. En estos momentos, los investigadores y criministas del CIR trabajan en el escenario de los hechos, y presuntamente se analizan las grabaciones de las cámaras de seguridad y se interrogan testigos para identificar a las personas vinculadas al ataque.

Alexéev es conocido por su papel en las negociaciones con el jefe del grupo de mercenarios Wagner, Yevgueni Prigozhin, durante la rebelión protagonizada por esa formación paramilitar a mediados de 2023, según diversos informes.

En este marco, analistas señalan que su presencia en los altos mandos otorga al incidente un perfil particularmente sensible para la estructura militar rusa.

El suceso se inscribe en una serie de ataques atribuidos a actores vinculados a la seguridad y a la inteligencia en Rusia en los últimos años, que han generado preocupación sobre la estabilidad interna de las Fuerzas Armadas y la seguridad de sus instalaciones estratégicas.

Aunque las versiones oficiales aún no han desvelado un móvil claro, varios informadores sostienen que podría existir una diversidad de hipótesis en juego, que van desde atentados contra altos mandos hasta intentos de desestabilización interna.

El caso más reciente entre los incidentes de este tipo fue el de Fanil Sarvárov, jefe de operaciones del Estado Mayor del Ejército ruso, muerto en diciembre pasado en Moscú a consecuencia de la explosión de un coche bomba; estos hechos dejaron constancia de la vulnerabilidad de algunas capas del mando, y forman parte del temario de las investigaciones en curso.

Si bien estas afirmaciones han sido reportadas por diversas fuentes, las autoridades mantienen la reserva y no han confirmado de modo definitivo las circunstancias que rodearon aquella muerte.

Analistas y observadores indican que, si se confirmaran vínculos entre estos incidentes y redes externas o internas, podrían tener un impacto duradero en la moral de las tropas y en la percepción internacional sobre la seguridad de las estructuras rusas.

Por ahora, las autoridades no han ofrecido una versión oficial sobre los móviles del ataque. Presuntamente podrían coexistir varias hipótesis, que incluyen desde un ataque aislado de un individuo no identificado hasta escenarios que involucren factores dentro de la cadena de mando.

En este contexto, expertos en seguridad militar subrayan la necesidad de revisar las rutinas de protección de instalaciones críticas y de reforzar la cooperación entre agencias para esclarecer la sucesión de hechos y evitar que episodios de esta naturaleza se repitan.

Mientras tanto, la capital rusa permanece bajo vigilancia y las autoridades reiteran su compromiso con la transparencia, aunque con la cautela debida a la complejidad del caso y a la condición sensible de su fuente principal de información.