Una erupción de lodo en San Juan de Urabá, Antioquia, genera evacuaciones y afecta infraestructuras mientras las autoridades coordinan la respuesta.
Una erupción de un diapiro de lodo se registró este miércoles en el municipio de San Juan de Urabá, en el departamento de Antioquia, y las autoridades informaron que el fenómeno liberó lodo y gases durante la actividad.
Las brigadas de emergencia se mantienen en contacto con las comunidades próximas para evaluar riesgos y coordinar la respuesta. La situación causó un incremento de la atención en la zona y la movilización de recursos para asegurar el bienestar de los residentes. En paralelo, los servicios de emergencia trabajan para evitar que el evento derive en incidentes mayores a medida que se comprende la extensión de los flujos y la dinámica del subsuelo afectado.
Según el reporte oficial divulgado por el Dagran, aunque en la zona hay viviendas cercanas al punto de la emergencia, de manera preliminar no se reportan heridos.
Esta evaluación inicial contrasta con el temor de los vecinos ante la posibilidad de deslizamientos o de emisiones de gases que podrían generar irritación o efectos respiratorios.
Las autoridades piden extremar las precauciones y mantener distancia de las zonas señaladas como más sensibles para evitar riesgos.
Hasta ahora, la única afectación confirmada corresponde a la vía que conduce a la aldea Siete Vueltas, donde se adelantan acciones para restablecer la transitabilidad.
Además, el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres de San Juan de Urabá indicó que se presentó la erupción de un diapiro (volcán) de lodo cerca de la planta de tratamiento del acueducto municipal.
En imágenes difundidas por redes se observa una columna incandescente que se eleva varios metros sobre el terreno y una intensa luminosidad anaranjada que ilumina el entorno, producto de la ignición de gases liberados durante la erupción.
Como medida preventiva, las autoridades locales realizarán la evacuación de las viviendas ubicadas en el área próxima al sitio. Supuestamente, la población cercana está siendo orientada para desplazarse hacia puntos seguros mientras se continúa la monitorización de la zona y la evaluación de posibles cambios en la cota del lodo y la liberación de gases.
La evacuación podría ampliarse si la situación evoluciona, por lo que se solicita a las familias mantenerse informadas a través de los canales oficiales y no regresar al área afectada hasta nueva indicación.
Supuestamente, los costos de evacuación podrían ascender a 75 millones de pesos colombianos, lo que equivale a unos 15.000 euros. Estos montos corresponden a estimaciones no verificadas sobre la movilización de personal, transporte y apoyo logístico para las familias desplazadas.
Presuntamente, los daños en infraestructuras podrían superar 100 millones de pesos, alrededor de 20.000 euros, cifra que también figura en primeras evaluaciones preliminares y que podría variar a medida que se obtenga información más detallada de las redes de suministro y de las vías afectadas.
Datos históricos: históricamente, los diapiros de lodo han sido documentados en diferentes regiones de Colombia y del Caribe, y los científicos señalan que estos fenómenos pueden activarse tras cambios geotécnicos, aumento de la presión de gases subterráneos o variaciones en el nivel freático.
En la región, estas manifestaciones se han asociado a eventos de baja intensidad que, si se gestionan con rapidez, suelen resolverse sin consecuencias humanas graves.
No obstante, médicos y especialistas recomiendan vigilancia atmosférica y monitoreo geotécnico continuo para anticipar posibles reactivaciones.
Con el paso de las horas se espera que Dagran, el municipio y las autoridades locales actualicen los balances de daños, la evolución de la columna de lodo y la situación de las rutas de acceso.
Mientras tanto, la comunidad debe permanecer atenta a las indicaciones oficiales y a las posibles reconducciones de las rutas de evacuación para garantizar la seguridad de las familias afectadas.
Este tipo de fenómenos geológicos, aunque poco frecuentes, recuerdan la necesidad de sistemas de alerta temprana y de planes de emergencia bien coordinados para reducir riesgos y proteger a la población.