Un petrolero choca contra una mina marina en el Estrecho de Ormuz y explota. El tráfico de barcos se hunde un 60% y el precio del crudo se dispara. Irán y Estados Unidos se culpan mutuamente mientras la tensión sube.
¡Ojo! Este domingo, un petrolero ha explotado en el Estrecho de Ormuz después de chocar contra una mina marina. Menos mal que no ha habido muertos ni heridos, pero el susto ha sido gordo. Las autoridades iraníes no sueltan prenda: no dicen de qué barco se trata ni de qué bandera es. Vamos, que ocultan información.
El Estrecho de Ormuz es un paso estrecho entre Irán y Omán por donde pasa casi el 20% de todo el petróleo que se mueve por mar en el mundo. Es como el cuello de botella del petróleo global. Desde hace semanas, Irán y Estados Unidos están enzarzados en un pulso que está paralizando el comercio por allí. Teherán y Washington han impuesto un bloqueo conjunto que tiene a los barcos comerciales contra las cuerdas.
Según la plataforma MarineTraffic, el viernes pasado el tráfico de barcos cayó un 60%. Solo seis barcos se atrevieron a cruzar el estrecho. La mayoría prefiere seguir el corredor que ha marcado Irán para no meterse en líos. Mientras tanto, otras rutas como el estrecho de Bab el Mandeb están recibiendo todo el tráfico: 49 barcos pasaron por allí ese mismo día.
El problema es que esto no es un hecho aislado. Desde finales de febrero, los ataques a cargueros y las restricciones al tránsito no han parado de aumentar. Y eso se nota en el bolsillo: el precio del petróleo va para arriba. Cuando hay tensión en Ormuz, el crudo se encarece, y al final pagamos todos más en la gasolinera.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Todo empezó cuando barcos comerciales intentaron navegar por la costa de Omán protegidos por la Marina de Estados Unidos.
Irán respondió atacando esos barcos, y entonces Estados Unidos reanudó los bombardeos sobre infraestructuras y defensas costeras iraníes. Vamos, que están otra vez a la gresca.
Para que te hagas una idea, el Estrecho de Ormuz es clave para la economía mundial. Por allí pasa el crudo de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos... Si se cierra del todo, el desabastecimiento sería un problema gordo. Ya ha habido crisis anteriores, como durante la guerra Irán-Irak en los 80, cuando los petroleros eran atacados y los precios se disparaban.
Ahora, con este nuevo incidente, la cosa se calienta. Irán y Estados Unidos no se fían el uno del otro. Mientras, los barcos intentan esquivar las minas y los misiles. Y nosotros, aquí, viendo cómo sube la gasolina y esperando que no se líe más.
En resumen: ojo al Estrecho de Ormuz, porque lo que allí pasa afecta a todo el mundo. Este domingo ha sido un petrolero, pero podría ser peor. La tensión sigue y el petróleo, cada vez más caro.