La República Democrática del Congo reporta 3.075 casos de ébola confirmados y 1.354 fallecidos desde el inicio del brote en mayo. La tasa de letalidad es del 44% y el virus sigue circulando activamente en cinco provincias.

La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) sigue siendo un dolor de cabeza. El Gobierno ha confirmado 3.075 casos de ébola, con 1.354 muertos. Esto desde que se declaró el brote el 15 de mayo. Pero lo más preocupante es que el virus no se detiene. La tasa de letalidad es del 44%, una cifra altísima. Y eso que hay 556 personas que se han recuperado, pero 755 siguen hospitalizadas o en aislamiento.

Las autoridades sanitarias están rastreando los contactos de los enfermos, pero solo han conseguido controlar al 76,4% de ellos. Esto quiere decir que casi una cuarta parte de los contactos no están localizados, y podrían estar contagiando sin saberlo. El Instituto Nacional de Salud Pública de la RDC ha alertado de que la epidemia está en una fase de transmisión continuada, con un nivel elevado de circulación del virus.

Es decir, el ébola sigue propagándose con facilidad.

Cinco provincias están afectadas: Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo. Ituri es el epicentro. La situación se complica porque muchas zonas son de difícil acceso, con conflictos armados y una población que desconfía de los médicos. Esto ha hecho que en ocasiones se ataquen centros de salud o se entierren a los muertos sin las medidas de seguridad, lo que ayuda a que el virus siga saltando de persona a persona.

El ébola es una enfermedad muy contagiosa y mortal. Se transmite por contacto directo con la sangre, fluidos corporales o tejidos de personas infectadas. Los síntomas son fiebre, dolor de cabeza, vómitos, diarrea y, en casos graves, hemorragias internas. No tiene cura, pero se puede tratar con cuidados intensivos. Existe una vacuna experimental que se ha usado en este brote, pero no es suficiente para frenar la epidemia.

Este brote es el segundo más grande de la historia, solo superado por el de África Occidental en 2014-2016, que mató a más de 11.000 personas. El virus se descubrió por primera vez en 1976, precisamente en la RDC, cerca del río Ébola. Por eso lleva ese nombre.

La comunidad internacional está ayudando, pero la falta de recursos y la inseguridad en la zona dificultan la lucha contra la enfermedad. Mientras tanto, los congoleños siguen muriendo. Y el peligro no solo está allí: si el virus no se controla, podría saltar a otros países. De hecho, ya ha habido casos en Uganda, pero se contuvieron a tiempo.

Para los españoles, parece una historia lejana, pero la realidad es que el ébola sigue siendo una amenaza global. Por eso es importante conocer lo que pasa en el Congo y apoyar las medidas para frenarlo. Pero mientras tanto, la epidemia no da tregua. Y como dicen los expertos, estamos en una fase de transmisión continuada. O sea, que el virus sigue campando a sus anchas.