Una ola de entre cinco y seis metros dejó un fallecido y 35 heridos en la playa de Santa Clara del Mar, con evacuaciones preventivas en la costa atlántica bonaerense.
Una ola de entre cinco y seis metros de altura sorprendió este lunes a los veraneantes de Santa Clara del Mar, una localidad balnearia de la costa atlántica de la provincia de Buenos Aires, a unos 386 kilómetros al sur de la ciudad de Buenos Aires, según fuentes oficiales citadas por EFE.
El fenómeno se produjo en plena tarde, cuando la playa estaba llena de turistas y familias, y tomó por sorpresa a quienes disfrutaban del baño y el paseo.
Testigos sostienen que una crecida repentina empujó a las personas hacia el borde rocoso de la costa, provocando múltiples rescates y un saldo trágico.
Las autoridades confirmaron el fallecimiento de una persona, un joven turista, tras ser golpeado por la ola y golpearse contra las rocas. También se reportaron 35 personas con heridas, la mayoría leves, que fueron atendidas en el propio lugar o trasladadas a centros cercanos para evaluación.
Por la magnitud del evento, personal de seguridad y defensa civil activó protocolos de evacuación preventiva en todo el distrito de Mar Chiquita, al que pertenece Santa Clara del Mar.
En la vecina ciudad de Mar del Plata, a unos 400 kilómetros al sur, se registraron también olas inusuales de gran tamaño, lo que refuerza la imagen de un episodio de oleaje extraordinario en la costa atlántica bonaerense.
Según testimonios, poco antes del arribo de la marea alta, el mar se retiró de forma notable, un comportamiento que los residentes y turistas interpretan como señal de cambio en las condiciones del agua.
El director de Defensa Civil de la provincia, Fabián García, señaló que el equipo de acompañamiento ya está trabajando con la familia de la víctima y que no hay reportes de más personas hospitalizadas a la fecha.
Las playas de todo el distrito de Mar Chiquita quedaron evacuadas de manera preventiva para evitar nuevos incidentes y para facilitar la respuesta de emergencias.
Contexto y perspectivas: este tipo de fenómenos, si bien pueden ser imprevisibles, se repiten en episodios de oleaje extremo y vientos fuertes en la región costera durante el verano, cuando aumenta la afluencia de turistas.
Presuntamente, los cambios en las condiciones meteorológicas y las mareas pueden favorecer este tipo de eventos con poco aviso, lo que subraya la necesidad de vigilancia constante y de cumplir las indicaciones de seguridad.
Históricamente, la costa atlántica argentina ha vivido temporadas en las que olas de gran altura han dejado pérdidas materiales y daños menores, y los especialistas advierten que el clima podría volver a generar oleaje intenso en años venideros.
No obstante, en este caso las autoridades destacaron la respuesta rápida de los equipos de emergencia y la cooperación de los veraneantes para alejarse de las zonas de riesgo.
En cuanto a costos y logística, no se han difundido estimaciones oficiales sobre evacuaciones y atenciones médicas; presuntamente, los costos podrían situarse en un rango indeterminado, y en días posteriores podrían hablarse de montos considerados, según fuentes extraoficiales.
En cualquier caso, las autoridades reiteran la necesidad de seguir las indicaciones de seguridad y de evitar el baño o acercarse a la línea de rocas cuando haya señal de alerta.