El Gobierno Vasco autoriza la firma del convenio con Bizkaia para la construcción y financiación de la línea 4 del metro de Bilbao, que conectará los barrios altos del sur con Irala y Rekalde a lo largo de 6,7 kilómetros y seis estaciones, con obras previstas antes de 2027.
Hoy se ha dado un paso clave para la movilidad de Bilbao y su área metropolitana: el Consejo de Gobierno ha aprobado la firma del convenio con la Diputación Foral de Bizkaia para la construcción y financiación de la llamada línea 4 del metro de Bilbao.
Se trata de una nueva pieza que conectará con el sistema de transporte público metropolitano un tramo de 6,7 kilómetros y desplegará seis estaciones nuevas entre los barrios altos del sur de la ciudad y zonas como Irala y Rekalde.
Todo ello, con la mirada puesta en una red más integrada, sostenible y útil para las vecinas y los vecinos que ya llevan años pidiendo una conexión directa entre estas áreas y el resto del tejido urbano.
La consejera de Movilidad Sostenible, Susana García Chueca, destacó que la aprobación del convenio no es un trámite menor: es fruto de un intenso trabajo de negociación entre el Gobierno Vasco y la administración foral, orientado a que las y los residentes de los barrios altos del sur tengan una conexión con el ferrocarril metropolitano que tanto han reclamado.
En palabras de la propia consejera, este acuerdo forma parte de una estrategia más amplia para que la L4, junto a otros grandes proyectos en marcha como la L5, se conviertan en un pilar de la movilidad de Bizkaia para las próximas décadas.
Pero la noticia va más allá de un único contrato. El ente público dependiente del Departamento de Movilidad Sostenible, Euskal Trenbide Sarea (ETS), ya está avanzando de forma paralela con los estudios y proyectos necesarios previos a la licitación de las obras.
Su objetivo es acelerar todo el proceso para que las obras de la L4 estén en marcha cuanto antes y, con suerte, puedan arrancar a finales de 2027 o incluso antes, según el calendario que vaya marcando el procedimiento.
Este tipo de líneas no sólo transforma el transporte, también condiciona el desarrollo urbanístico de las zonas conectadas, favorece la accesibilidad a centros de empleo y estudio y puede disminuir la congestión de tráfico en las arterias de la ciudad.
Para situarnos en contexto, la red de metro de Bilbao nació a mediados de los años 90 con el objetivo de reorganizar un transporte urbano complejo y ofrecer una alternativa rápida y eficiente al coche.
A lo largo de los años se han ido incorporando mejoras y ampliaciones; la creación de la L4 aparece ahora como parte de una fase de crecimiento que pretende adaptar la red a una población que crece y a una economía cada vez más orientada hacia la sostenibilidad.
En este marco, la L4 no es una operación aislada: se asienta sobre la experiencia de gestión de ETS y se inscribe en la estrategia de transformar Bizkaia en un referente de movilidad sostenible, con actuaciones que van desde la urbanización de las áreas de influencia hasta la coordinación con otros modos de transporte público y privado.
En términos prácticos, la L4 conectará, de forma directa, los barrios altos del sur de Bilbao con el sistema de metro ya existente, reduciendo tiempos de desplazamiento para estudiantes, trabajadores y personas que usan el transporte público para sus gestiones diarias.
Además, la construcción de estas seis estaciones aportará un nuevo servicio a zonas que han quedado relativamente aisladas de la red principal, lo que podría favorecer pequeños comercios, servicios y equipamientos locales.
A partir de ahora, una vez rubricado el convenio en las próximas semanas, se abrirá la fase de licitación y de planificación detallada, con el diseño técnico, la evaluación ambiental y la definición de plazos.
Aunque el objetivo formal es empezar las obras antes de que termine 2027, las administraciones advierten de que la duración real de la ejecución dependerá de la financiación, de los procesos administrativos y de posibles ajustes en el diseño.
En resumen, la firma del convenio para la L4 representa una promesa de cambio en la movilidad de Bilbao y su área, un avance que se apoya en una larga historia de desarrollo del transporte público y que pretende situar a Bizkaia como un referente de movilidad sostenible en el conjunto de Euskadi.
Las próximas semanas serán decisivas para ver cómo evoluciona el proyecto, qué plazo concreto de licitación se establece y qué impactos perceptibles tendrá en la vida diaria de las personas que viven, estudian y trabajan en los barrios altos del sur y en sus comunidades cercanas.