La red hospitalaria de Osakidetza registró un descenso del 31,78% en los ingresos por gripe entre el 5 y el 11 de enero, con 161 casos frente a 236 la semana anterior. La incidencia se sitúa en 774,49 por 100.000 habitantes y la vacunación 2025 continúa con avances en cobertura y organización.
En Euskadi, la red de Osakidetza registró un descenso significativo en los ingresos hospitalarios por gripe durante la semana del 5 al 11 de enero. Con un total de 161 ingresos, frente a 236 la semana anterior, la caída fue del 31,78%, una disminución que sitúa la cifra en valores cercanos a la mitad de los registrados en el mismo periodo de 2024.
La incidencia de la gripe se mantiene en 774,49 casos por 100.000 habitantes, aún distante de los picos de diciembre, cuando la propagación alcanzó niveles más altos.
Durante ese intervalo, también se detectaron 1.160 casos de gripe en Euskadi, lo que representa un ligero descenso respecto a semanas anteriores, pero que sigue por encima de algunas fases del año anterior en esas mismas fechas.
Los ingresos en UCI fueron seis, cifra que, aunque modesta, subraya la necesidad continua de vigilancia clínica y de mantener medidas preventivas para evitar una saturación de las unidades de críticos.
Desde que arrancó la campaña de vacunación, se han registrado 17.465 casos de gripe y se han llevado a cabo 2.274 ingresos hospitalarios y 74 en UCIs. Estas cifras, además de señalar la presión asistencial, permiten apreciar la evolución de la gripe a lo largo de la temporada y el impacto de las estrategias de vacunación.
La incidencia del virus gripal en Euskadi se sitúa en 774,49 casos por 100.000 habitantes, con un incremento del 7,42% respecto a semanas precedentes. Este dato acumulado sugiere una ralentización de la transmisión, aunque las autoridades advierten que la evolución continúa siendo impredecible y que conviene mantener medidas preventivas.
A nivel territorial, Araba sigue a la cabeza con una incidencia de 895,19, seguida de Bizkaia con 781,89 y Gipuzkoa con 713,57 casos por 100.000 habitantes.
Todo indica, a partir de los datos analizados y la tendencia observada, que nos encontramos en una fase de descenso paulatino de la incidencia de la gripe entre la población de Euskadi.
Datos de la campaña de vacunación de gripe: la campaña 2025 frente a la gripe y COVID está registrando un aumento promedio del 11,1% en el número de dosis de vacuna antigripal administrada respecto al mismo periodo de la campaña 2024.
Hasta el momento se han administrado 590.495 dosis de vacuna antigripal y 300.900 dosis frente a COVID. En Euskadi se ha alcanzado una cobertura del 26,7% de la población y, en el grupo de edad de más de 60 años, se ha llegado al 56,8%. En residencias, la cobertura para gripe es del 84,3% y del 72,5% para COVID. En la vacunación infantil, entre los 6 meses y 5 años, han sido vacunados 28.525 niños, lo que representa un 43,5% de cobertura en ese grupo. La vacunación en mujeres embarazadas ha alcanzado el 56,1% y se ha incrementado en 4 puntos respecto a la campaña anterior de 2024.
Además, el Departamento de Salud está preparando que la próxima campaña de gripe esté abierta a toda la población, sin limitaciones y sin cita previa.
Para ello se prevén puntos de vacunación sin cita en la próxima campaña y se busca facilitar la vacuna a las personas más vulnerables, sin demoras innecesarias.
Hasta la actual campaña, la vacunación se ha realizado por fases: primero a la población diana, que incluye mayores de 60 años, enfermos crónicos, mujeres embarazadas y niños entre 6 meses y 5 años, y posteriormente al resto de la población.
Desde una perspectiva histórica, la gripe estacional ha mostrado variabilidad de intensidad en Euskadi a lo largo de las temporadas. Aunque las cifras de esta temporada 2024-2025 señalan una ralentización de la transmisión, las autoridades sanitarias subrayan la importancia de la vacunación y de las medidas preventivas para evitar una nueva presión sobre hospitales, especialmente en periodos de mayor circulación del virus.
La coordinación entre Salud y Osakidetza continúa fortaleciendo la vigilancia epidemiológica, la comunicación con la ciudadanía y la capacidad de respuesta ante posibles picos, buscando así una evolución favorable que permita sostener la atención sanitaria sin comprometer la calidad del servicio.