La entrega de premios Retos 2025, organizada por la Cátedra de Medicina y Enfermería del Trabajo, reconoce a quienes fortalecen la salud laboral en Euskadi con iniciativas prácticas y formación continuada.

En Euskadi, la entrega de premios Retos 2025 reunió esta mañana a profesionales, docentes y estudiantes en el Salón de Grados de la Facultad de Medicina y Enfermería de Leioa para reconocer las aportaciones que fortalecen la salud y la seguridad en el ámbito laboral.

En un acto sencillo, pero cargado de significado, la directora general de Osalan, Lourdes Íscar Reina, entregó el galardón a la ganadora de esta edición, Natalia Pulido Rincón, residente de Enfermería del Trabajo, quien presentó un proyecto centrado en mejorar la vigilancia y la prevención de riesgos entre colectivos laborales vulnerables.

La jornada comenzó con la bienvenida a cargo de dos figuras destacadas de la institución organizadora: Natalia Burgos Alonso, Vicedecana de Calidad de la Facultad, y Koldo Callado Hernando, representante de la Dirección de Desarrollo Científico y Social, vinculada al Vicerrectorado de Transferencia e Internacionalización.

Su presencia dio tono a una mañana en la que se buscaba no solo premiar, sino también difundir prácticas que sirvan como guía para futuras iniciativas en la salud ocupacional.

La Cátedra, que acumula ya cuatro años de trayectoria, puso en marcha en 2024 este concurso denominado Retos con el objetivo de animar a las personas participantes a evaluar y fortalecer sus conocimientos en salud laboral.

Este planteamiento no es casual: el mundo del trabajo exige una actualización continua ante cambios en puestos, tecnologías y normativas. En esta edición, la vencedora fue Natalia Pulido Rincón, quien recibió el galardón de manos de Lourdes Íscar Reina. El reconocimiento destaca no solo la calidad del proyecto, sino también el compromiso con una visión práctica de la prevención de riesgos laborales en escenarios reales de la vida profesional.

Amaia Castaños Urcullu, responsable de la Cátedra, clausuró el acto poniendo en valor el trabajo conjunto que permite seguir impulsando las especialidades de Medicina y Enfermería del Trabajo.

Hizo hincapié en la necesidad de aunar esfuerzos entre enseñanza, entidades públicas y el tejido empresarial para que las buenas prácticas en seguridad y salud ocupacional lleguen a más trabajadores y trabajadoras.

Para cerrar, la mañana dejó un toque musical con la intervención de Georgina Barrios y Eneko Fernández, que aportó un cierre más ameno y humano a una jornada orientada a la reflexión y la acción.

A lo largo de las últimas décadas, Euskadi ha construido una cultura de seguridad en el trabajo basada en la prevención y la formación continua. Instituciones como Osalan han jugado un papel clave para coordinar esfuerzos entre administraciones, empresas y centros educativos, promoviendo campañas, normativas y proyectos que elevan el nivel de protección para la población trabajadora.

Este marco histórico, unido a iniciativas como Retos 2025, refuerza la idea de que la salud laboral no es un gasto, sino una inversión en bienestar, productividad y cohesión social.

En ese contexto, la experiencia de Natalia Pulido Rincón y el impulso que aporta la Cátedra de Medicina y Enfermería del Trabajo se presentan como un ejemplo práctico de cómo la academia puede traducir la teoría en acciones reales que mejoran la seguridad cotidiana en distintos sectores.

El aprendizaje obtenido a través de este concurso sirve, además, para inspirar a futuras generaciones de profesionales que, día a día, deben defender entornos laborales más seguros, más saludables y más justos para todas las personas.