El Gobierno Vasco avanza en un modelo participativo de salud, priorizando un registro de asociaciones, formación y prescripción social para fortalecer la gobernanza en Osakidetza y el sistema sanitario.

En Euskadi, el segundo taller del Pacto Vasco de Salud reunió a asociaciones de pacientes, profesionales de Osakidetza y técnicos del Departamento de Salud e instituciones de investigación sanitaria, con el objetivo de afianzar un modelo estable, estructurado y sostenible de participación ciudadana en el sistema público de salud.

La jornada, celebrada en el edificio BAT de Bilbao, marcó un hito en la implementación de la Línea 22, Deliberación y Toma de Decisiones Compartidas, dentro de la hoja de ruta que impulsa la participación ciudadana en salud.

Este encuentro, además, se enmarca en un esfuerzo más amplio de Euskadi por consolidar una gobernanza que coloque a las personas y a sus representantes como actores decisivos, con un marco normativo que respalde su participación y su impacto real.

La jornada contó con la presencia de representantes de asociaciones de pacientes a nivel estatal, autonómico y local, junto a personal de Osakidetza vinculado a áreas de especial importancia para la participación, como la atención primaria, la cronicidad, el valor en salud, las enfermedades raras y la humanización.

Inés Gallego, directora de Transformación, Planificación y Digitalización en Salud, subrayó que este proceso permite avanzar hacia un modelo propio de participación en Euskadi, con impactos tangibles y con una visión de liderazgo que aporte valor al debate estatal.

Por su parte, las organizaciones asociativas reiteraron su compromiso con un mecanismo de interlocución estable y con la futura creación de un Registro Vasco de Asociaciones de Pacientes, herramienta clave para fortalecer la relación con la Administración sanitaria.

El análisis de la situación, presentado por Biosistemak, mostró que, aunque la participación aún se percibe como un proceso incipiente, el sistema ya cuenta con prácticas destacadas que merecen ser escaladas.

Entre ellas se mencionan avances en humanización, la consolidación de espacios comunitarios y la inclusión de pacientes en comités estratégicos relevantes para la seguridad y la calidad de la atención, así como su involucración en iniciativas de mejora asistencial, como el plan oncológico integral y la evaluación de tecnologías sanitarias.

También se hizo hincapié en el desarrollo, ya presupuestariamente aprobado, de un programa orientado a fortalecer el asociacionismo y en la necesidad de que existan canales claros de interlocución y retroalimentación para garantizar la igualdad de condiciones en todo el sistema.

Los participantes coincidieron en avanzar hacia un modelo más estructurado, con metodologías comunes, figuras de referencia e indicadores compartidos, además de un impulso institucional que asegure continuidad y equidad territorial.

Uno de los aprendizajes más relevantes es que el diagnóstico es coincidente entre asociaciones, organizaciones sanitarias, institutos y el propio Departamento, lo que facilita la definición de un camino claro hacia cambios necesarios para profesionalizar la participación y dotarla de una estructura sólida.

Tres líneas prioritarias de trabajo surgieron de la jornada: la creación de un Censo o Registro Vasco de Asociaciones de Pacientes; el desarrollo de formación y buenas prácticas en participación; y el impulso de la prescripción social como herramienta de integración comunitaria y promoción de la salud.

Se valoró la posible incorporación de nuevos ámbitos de acción y se anunció la realización de talleres monográficos en marzo, de carácter más operativo, para profundizar en estos ejes y trasladar las propuestas al futuro Plan Director de Participación Ciudadana en Salud.

Además, el encuentro permitió revisar el borrador de la futura ley estatal de participación, incorporando la visión de pacientes y profesionales sanitarios.

Aunque su alcance es mayormente estatal, el Departamento considera crucial recoger las aportaciones de Euskadi para enriquecer el debate y garantizar que el desarrollo normativo vasco avance conforme a las necesidades reales del sistema sanitario.

El objetivo final es lograr un marco normativo vasco que garantice derechos, estructuras permanentes y sostenibilidad de la participación ciudadana en salud, fortaleciendo una gobernanza compartida en la que las personas pacientes y sus representantes tengan una voz activa y un impacto real en la mejora continua del sistema sanitario vasco.

En el marco histórico reciente, Euskadi ha ido consolidando la participación ciudadana en ámbitos sociales y sanitarios, con un enfoque sostenido en colaboración entre asociaciones, instituciones y profesionales para mejorar la calidad de vida y los resultados de salud de la ciudadanía.

En ese recorrido, este segundo taller sitúa a Euskadi como referente regional en la construcción de un modelo de salud orientado a las personas y a la participación efectiva.\n