La renovación de Euskal Museoa Bilbao transforma su edificio histórico en un museo moderno y accesible, con una museografía centrada en grandes piezas y en la cultura vasca; la entrada será gratuita del 10 al 21 de junio para que la ciudadanía descubra la propuesta.

Esta tarde se ha celebrado la inauguración de Euskal Museoa Bilbao tras una renovación que lo coloca como una puerta de entrada contemporánea a la cultura vasca.

Han intervenido el Lehendakari Imanol Pradales, el alcalde de Bilbao y presidente del museo, Juan Mari Aburto, y la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe.

También se ha escuchado al artista vasco Xabi Aburruzaga, que ha puesto la banda sonora del acto. En el propio acto, se ha explicado que la nueva propuesta expositiva pone el foco en espacios donde resalta la relación entre trabajo, vida y costumbres de la sociedad vasca.

La idea es que quien acuda no solo vea objetos, sino que sienta un recorrido que conecte pasado y presente.

Tras una metamorfosis de varios años, Euskal Museoa Bilbao reabre sus puertas el 10 de junio, y lo hace con una imagen de museo moderno, abierto y contemporáneo.

La institución vizcaína se presenta como una gran puerta de entrada a la cultura vasca, con una museografía que recupera piezas de la colección nunca antes expuestas y con un programa de experiencia inmersiva que busca acercar el patrimonio a la ciudadanía de forma más directa y atractiva.

El edificio Misericordia, el Claustro y el antiguo conjunto escolar Jesuita del siglo XVII configuran el marco de esta transformación. El recorrido, concebido alrededor del concepto Aretz bizia, toma como eje una metáfora viva: un viejo roble reverdecido que simboliza la continuidad entre lo antiguo y lo contemporáneo.

El diseño museográfico prioriza grandes piezas y conjuntos patrimoniales contextualizados, conectando la villa de Bilbao y su relación con la ría como motor de desarrollo.

La inauguración sirvió también para anunciar que la visita al museo será gratuita desde este 10 de junio y hasta el 21 de junio, con el objetivo de que la ciudadanía pueda descubrir de primera mano esta renovada propuesta cultural.

Por su parte, la obra arquitectónica y museográfica ha sido posible gracias a una inversión de la Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao que asciende a 20.397.401,53 euros, y que ha permitido sumar más de 5.000 m2 de espacio expositivo.

En lo técnico, la reforma ha destacado por su complejidad: se han utilizado más de 200.000 kilos de acero en hormigones armados, 1.500 m2 de nuevos forjados y 12.000 m2 de revestimientos de mortero de cal en paredes exteriores e interiores y techos. Casi 800 profesionales han participado de forma directa en la obra, con tareas que requirieron una precisión elevada, como la instalación de los vidrios en el Claustro.

Se abrieron huecos en los forjados para que, mediante una grúa y con la ayuda de un robot mecánico y ventosas, los vidrios de gran tamaño (alrededor de 800 kg cada uno) fueran bajados uno a uno, cuidando que no hubiera corrientes de aire para evitar el efecto vela y garantizar la seguridad.

La intervención ha sido un proyecto ambicioso que sitúa el museo en una nueva dimensión de experiencia. Muy destacado es el llamado tronco ingrávido del edificio Misericordia, que articula un recorrido museográfico desde las raíces de la cultura vasca y el euskera hasta su reinterpretación contemporánea.

El objetivo es crear una experiencia de inmersión que conecte la tradición con la modernidad y acercar el patrimonio a la ciudadanía de forma innovadora y accesible.

A nivel de estructura y contenidos, el plan ha rescatado el valor del entorno y del edificio histórico original, recuperando el eje longitudinal hacia la calle María Muñoz y poniendo énfasis en el Claustro como corazón de la exposición semipermanente.

En la fase de renovación se ha subrayado la centralidad del euskera y su trayectoria, con un discurso museográfico que se propone como referente internacional.

Entre las novedades, se destaca la reforma de la oferta educativa, con experiencias de aprendizaje, mediación y participación, con programas escolares propios como Hariz Hari, visitas guiadas, actividades familiares y una programación cultural amplia que facilita el conocimiento, la reflexión y el disfrute compartido.

También se ha renovado el catálogo y la web del museo, haciéndolos más intuitivos y orientados a la experiencia digital, para que el público pueda explorar la colección incluso fuera del edificio.

La renovación va acompañada de un fortalecimiento de la red social del museo, impulsando la red de Amigos y Amigas del Museo, una comunidad clave para su desarrollo que facilita una relación más cercana y participativa con la ciudad.

En resumen, se trata de una renovación integral que combina arquitectura, museografía y oferta educativa para situar a Euskal Museoa Bilbao como un referente de la cultura vasca a nivel internacional, sin perder el pulso con la ciudadanía de Bilbao y Bizkaia.