Una instalación gratuita en la Gran Vía permite a vecinos y visitantes vivir un rugby en formato juego, con avatar y pulsadores, para acercar las finales europeas. Además, la Champions Rugby Village en Doña Casilda retransmitirá las finales en pantalla gigante y ofrecerá actividades y conciertos.

En Euskadi se ha montado una iniciativa gratuita que quiere traer la emoción de las finales de rugby a la ciudad, muy cerca de la gente. Una instalación situada en plena Gran Vía, frente al emblemático edificio del Palacio Foral, abrirá desde hoy y hasta el 23 de mayo, con horarios repartidos entre la mañana y la tarde: de 11:30 a 14:00 y de 16:00 a 20:30.

El objetivo es claro: que las personas puedan vivir de forma directa la sensación de un partido de rugby sin necesidad de pisar un estadio, gracias a una experiencia tecnológica que transforma la ciudad en un pequeño terreno de juego.

Los responsables de este proyecto son representantes de las instituciones vascas involucradas en las finales europeas de rugby, entre ellas EPCR, y han destacado que la experiencia no está pensada solo para aficionados veteranos sino para cualquiera que se acerque con curiosidad.

Los asistentes pueden decidir en qué idioma disputarán la partida: euskera, castellano, inglés o francés. Esta diversidad lingüística se suma a la voluntad de que Bilbao y Bizkaia se sientan cercanas a las cuatro naciones que disputan los encuentros, incluso antes de ver las finales en San Mamés.

La instalación es un contenedor tematizado que ya llama la atención en la arteria principal de la ciudad. A poca distancia del casco antiguo, se ha preparado para que la gente se sitúe frente a una gran pantalla vertical, elija su avatar y participe en una breve partida.

El juego consiste en moverse lateralmente gracias a pulsadores de suelo, sortear a rivales y avanzar hacia la zona de marca del equipo contrario, recreando de forma lúdica la acción del rugby y acercando esa dinámica a quienes quizá nunca han visto un partido en directo.

La ciudad ya parecía haberse convertido en un gran escenario de rugby desde que Bilbao se convirtió en punto de encuentro para el espíritu de este deporte: intervenciones urbanas de alto impacto visual y viral, con balones de gran formato, lonas en balconadas institucionales, banderolas que iluminan las principales calles y postes que remiten a las porterías de rugby.

También hay un poste de gol que transforma un espacio, como, por ejemplo, el entorno del aeropuerto, en un terreno de juego simbólico. Todo ello se acompaña de acciones de limpieza con agua a presión que dejan la imagen del evento presente en varios puntos de la ciudad, reforzando un ambiente urbano que busca ser acogedor, abierto y participativo.

Además de la instalación, la ciudad acoge la Champions Rugby Village, una zona de aforo libre en la zona de la pérgola del parque Doña Casilda, donde se podrá ver en una gran pantalla las dos finales.

Este espacio estará operativo durante los dos días del evento, 22 y 23 de mayo, con una programación gratuita que combina deporte, música y actividades culturales.

El detalle de la agenda para el público incluye, el viernes 22 de mayo, la apertura a las 11:00 y una ambientación callejera que irá tomando ritmo desde las 12:30, con actuaciones de la txaranga Sama Siku entre las 15:00 y las 17:00.

Durante la tarde se programan partidos de rugby sin contacto organizados por clubes locales como Elorrio Rugby Taldea, y retos de pases y patadas tácticas.

A las 19:00, un paseo musical acompañará a un recorrido hacia San Mamés, donde se prevén los actos previos a la final, y la retransmisión de la final de la EPCR Challenge Cup a las 21:00.

La jornada continuará con música nocturna, de 23:00 a 01:00.

El sábado 23 de mayo la actividad seguirá desde las 11:00 hasta las 15:00 con más exhibiciones deportivas y el desfile de las bandas y comparsas locales.

A las 15:45 se retransmitirá la final de la Investec Champions Cup, y tras ella habrá un tramo musical de Oxabi y, para cerrar, una sesión de DJ.

Este conjunto de iniciativas pretende no solo dar visibilidad a las finales europeas de rugby, sino también reforzar el sentimiento de comunidad en Bilbao y la Bizkaia, mostrando cómo un deporte puede imaginarse y vivirse desde el espacio público, la tecnología y la participación ciudadana.

Históricamente, el rugby ha ido creciendo en Euskadi gracias a la acción de clubes regionales y a la organización de eventos que acercan este deporte a nuevos públicos, en un territorio donde el deporte rey es otro, pero donde la curiosidad por el rugby se ha ido gestando poco a poco.

Con estas propuestas, la ciudad quiere consolidar una identidad deportiva más diversa y abierta, que invite tanto a residentes como a visitantes a sumarse a la experiencia y a disfrutar de las finales desde una óptica diferente, cercana y muy participativa.