Ante el incremento de personas que utilizan las embarcaciones fondeadas como trampolín, el Gobierno Vasco ha incorporado dos vigilantes extra, mejorado la señalización y reforzado la coordinación con la Ertzaintza en el puerto de Mundaka.

En el puerto de Mundaka, uno de los rincones más emblemáticos de la costa vasca, este verano está siendo todo menos tranquilo. El aumento de bañistas que usan las embarcaciones fondeadas como si fueran trampolines ha obligado al Gobierno Vasco a tomar cartas en el asunto. A través de Euskadiko Kirol Portuak, la entidad que gestiona los puertos deportivos de la comunidad, se han puesto en marcha una serie de medidas para poner orden y, sobre todo, para garantizar la seguridad de todos.

Lo que ocurre no es nuevo, pero se ha intensificado con las olas de calor. Cada vez son más las personas que, en lugar de disfrutar del agua desde la playa, saltan directamente desde los barcos que están amarrados en el puerto.

Una práctica que, además de ser peligrosa —el fondo marino en los puertos está lleno de peligros y la distancia entre embarcaciones puede causar accidentes—, ha provocado desperfectos en las embarcaciones y un malestar creciente entre sus propietarios.

«No podemos consentir que se utilicen propiedades privadas como plataformas de baño», explican fuentes del puerto.

Por eso, desde hace unos días, quien se acerque a la zona de Santa Catalina se encontrará con una imagen distinta. Se han instalado nuevos carteles que recuerdan que el baño está prohibido en todo el recinto portuario. Además, se han colocado cadenas y otros elementos disuasorios en los puntos donde más se concentraban los saltos. La idea es clara: disuadir, pero también advertir de que no se puede jugar con la seguridad.

La vigilancia también se ha reforzado. A los habituales controles se han sumado dos vigilantes extra durante las horas de mayor afluencia, especialmente los fines de semana y festivos, cuando la pleamar coincide con la tarde.

Y no solo eso: la coordinación con la Ertzaintza, la policía vasca, se ha estrechado. Tras una reunión con los responsables de la comisaría de Gernika, se ha acordado aumentar la presencia policial en los momentos más críticos.

Pero, ¿por qué Mundaka? Este pequeño pueblo de la costa vizcaína es mundialmente conocido por su ola izquierda, una de las mejores de Europa para practicar surf.

Eso atrae a miles de turistas cada año, y con ellos, a personas que quizás no conocen bien las normas del puerto. El puerto de Mundaka es un puerto pesquero y deportivo, un espacio que debe compatibilizar la actividad marítima con el disfrute del litoral. Un equilibrio que este verano se ha visto especialmente tensionado.

La consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, Amaia Barredo, lo ha resumido así: «Los puertos son para navegar, no para bañarse.

Queremos que todo el mundo disfrute del verano, pero con seguridad y respeto hacia las instalaciones y las embarcaciones». Un mensaje claro que, con las nuevas medidas, esperan que cale entre los visitantes.

La historia del puerto de Mundaka se remonta a siglos atrás, cuando era un refugio para barcos pesqueros. Hoy, su dársena acoge tanto a pescadores como a embarcaciones de recreo. Y aunque la convivencia con los bañistas no es nueva —desde hace años se ven personas bañándose en los muelles—, el comportamiento de usar los barcos como trampolín ha cruzado una línea roja.

Por eso, desde el Gobierno Vasco confían en que estas medidas sean suficientes para que el verano en Mundaka transcurra sin incidentes. Y, si no, no descartan ir a más.