El Consejo de Gobierno vasco dio luz verde a convocatorias de inversión en investigación básica y aplicada, innovación entre universidades y empresas, becas deportivas de alto rendimiento y acciones para reconocer y recordar a las personas Trans, además de un refuerzo para la Planificación y modernización de la administración (Plan EKI).
El Consejo de Gobierno de Euskadi ha aprobado este año varias líneas de actuación para el periodo 2026-2028, con un objetivo común: reforzar el tejido científico, tecnológico y social de la comunidad.
En concreto, se ha dado luz verde a convocatorias de ayudas que suman más de 1,4 millones de euros y que buscan impulsar desde la base de la investigación hasta la transferencia de conocimiento hacia la economía, además de avanzar en reconocimientos sociales y en la modernización de la administración.
A continuación, te explico cada medida y por qué importa para Euskadi.
La primera gran noticia es la convocatoria de Proyectos de Investigación Básica y/o Aplicada para 2026-2028. El presupuesto asignado es de 1.000.000 de euros, con una financiación máxima de 80.000 euros por proyecto. El objetivo es doble: por un lado, aumentar el potencial científico de Euskadi y, por otro, fomentar una investigación de calidad que sirva de base para innovaciones útiles en distintos sectores.
También se busca favorecer que el personal investigador joven acceda a puestos de responsabilidad y liderazgo, fortaleciendo así la renovación generacional del Sistema Vasco de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Los proyectos podrán durar entre uno y tres años y deben empezar este año para terminar, como fecha límite, el 30 de junio de 2029. En palabras del ámbito responsable, se insiste en consolidar trayectorias científicas y en asegurar que las nuevas generaciones puedan dirigir proyectos, lo que a largo plazo dinamiza la ciencia regional.
Otra de las iniciativas aprobadas es la convocatoria de Investigación e Innovación Tecnológica para el periodo 2026-2027, con una dotación de 500.000 euros. Su fin es fortalecer la transferencia de conocimiento entre universidades y empresas y consolidar esa alianza como motor del desarrollo económico y social de Euskadi.
En este marco, los proyectos deben ser llevados a cabo por grupos de investigación universitarios que cuenten con la participación activa de al menos una empresa con sede en la región.
Las ayudas pueden alcanzar hasta 100.000 euros para equipos de 12 o más trabajadoras y trabajadores doctos, y hasta 50.000 euros para equipos de menor tamaño. Las empresas participantes deben aportar al menos un 10% del coste total (que puede hacerse en dinero o en especie), y la duración prevista es de uno a dos años, con inicio este año.
Este tipo de colaboración universidad-empresa no es nuevo en Euskadi, pero sí se ha reforzado en los últimos años como estrategia para traducir conocimiento en innovación tangible y empleo cualificado.
En el ámbito deportivo, el Consejo ha aprobado las bases reguladoras de las Becas y Ayudas de la Fundación Basque Team para 2026, con un total de 1.432.300 euros gestionados a través de la entidad. Dentro de este paquete, se asignan 1.027.300 euros a las becas, cifra que supone un crecimiento de alrededor del 3,6% respecto al ejercicio anterior. Estas becas están dirigidas a deportistas, personal técnico y jueces y juezas que participan en competiciones internacionales, con el objetivo de apoyar la preparación y la participación de los atletas vascos en las grandes citas internacionales, especialmente las que figuran en los programas olímpico y paralímpico.
Por otra parte, 405.000 euros se destinarán a entidades deportivas para apoyar proyectos de alto nivel en 2026, con el fin de reforzar la preparación de los y las deportistas y las estructuras de entrenamiento orientadas a la competencia internacional.
En suma, Euskadi refuerza su apuesta por el deporte de alto rendimiento como palanca de identidad, cohesión social y prestigio internacional.
El Consejo también dio luz verde a una medida de carácter histórico y social: la designación del 20 de noviembre como Día Oficial de la Memoria Trans en Euskadi.
Esta iniciativa, en desarrollo de la Ley 4/2024 de no discriminación por identidad de género y reconocimiento de los derechos de las personas trans, busca reconocer institucionalmente la memoria de las personas Trans y dar continuidad a un trabajo de reparación simbólica y visibilización.
La portavoz del Gobierno, Maria Ubarretxena, explicó que el decreto se ha elaborado con la participación y el consenso de asociaciones de personas trans y de familiares, como NAIZEN, ERRESPETUZ y LORATUZ LOTU, subrayando la importancia de un reconocimiento pactado y visible.
En la misma línea de memoria histórica, se ha aprobado una subvención de 35.000 euros a la Asociación de Víctimas del 3 de Marzo-Martxoak 3 Elkartea para continuar con trabajos de investigación, inventariado, documentación y difusión sobre los hechos ocurridos el 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz.
Esta ayuda cierra un ciclo de aportaciones en 2024 y 2025 y garantiza la continuidad de este trabajo para identificar nuevas fuentes documentales y garantizar la transmisión de la memoria histórica de ese periodo, que forma parte de un esfuerzo más amplio por la memoria democrática y la defensa de los derechos humanos en Euskadi.
Por último, el Consejo ha aprobado un programa temporal de refuerzo de personal técnico para la implantación del Plan EKI, una iniciativa clave para la modernización de la Administración Pública de Euskadi.
El Plan EKI se centra en adaptar la normativa y los procedimientos al entorno digital, mejorar la gestión del registro y de los méritos, y reforzar la gestión de los procesos de selección.
En 2026 se prevén 4.749 plazas para la Administración General de Euskadi, lo que supone un impulso significativo para la profesionalización y la eficiencia de la administración.
En conjunto, estas medidas muestran una visión de futuro basada en ciencia, tecnología, deporte de élite y memoria, pero también en un gobierno que quiere modernizarse sin perder de vista la igualdad y la reparación histórica.
Así, Euskadi busca sentar las bases de un modelo regional más competitivo, justo e inclusivo, con liderazgo joven que tome las riendas de proyectos que afectarán a generaciones futuras.