La consejera de Movilidad Sostenible de Euskadi detalla los grandes proyectos para la segunda mitad de la legislatura: Topo en Gipuzkoa, la extensión del tranvía de Vitoria-Gasteiz a Zabalgana y la línea 4 del Metro de Bilbao, además de la mejora de las cercanías y la gestión de la ola de calor que ha reducido frecuencias y provocado suspensiones puntuales.

En Euskadi, la consejera de Movilidad Sostenible, Susana García Chueca, ha hecho un repaso claro de los retos que tiene el gobierno en la segunda mitad de la legislatura.

Su mensaje es simple: hay proyectos grandes para avanzar en la conectividad entre ciudades, pero también hay que cuidar cada detalle para que el servicio llegue a la gente con fiabilidad.

En una entrevista radiofónica, dejó en claro que el trabajo no se para y que el objetivo es “dar respuesta a los problemas de la ciudadanía vasca” sin perder de vista que vivimos momentos de incertidumbre geopolítica y estratégica a nivel mundial.

Entre los grandes hitos que marca el calendario, la consejera mencionó tres ejes fundamentales: activar el Topo en Gipuzkoa de forma progresiva este mismo año, iniciar las obras del tranvía en Vitoria-Gasteiz para extenderlo al barrio de Zabalgana y ayudar a que la gente pueda moverse mejor en Bilbao con la continuación de la línea 4 de metro.

Además, dejó claro que no se abandona lo más pequeño, esa sintonía entre grandes obras y mejoras puntuales que a veces son las que marcan la vida cotidiana de las ciudades.

En el ámbito de Bizkaia, la prioridad es la línea 4 del metro, pero también se insistirá en las obras ya en marcha de la línea 5 del suburbano vizcaíno.

Esto forma parte de una estrategia más amplia de coherencia entre líneas de metro y tranvía, para que la movilidad de las personas que viven en el cinturón metropolitano y en las ciudades centrales sea más fluida.

Todo ello, según la consejera, con un objetivo claro: aumentar las frecuencias y reducir las esperas para que el transporte público sea una opción atractiva frente al coche.

Con respecto a Donostialdea, el nuevo Topo llegará en dos fases. La primera, a partir del 18 de julio, traerá la entrada en servicio de la variante Altza-Galtzaraborda y la inauguración de la nueva estación de Pasaia.

En la segunda fase, prevista para el otoño y antes de Navidad, se pondrán en marcha las tres estaciones pendientes en la capital. El objetivo: mejorar de forma sustancial las frecuencias y que el transporte público se use sin tener que mirar el reloj cada dos por tres.

En cuanto a las cercanías ferroviarias, la gestión pasó al Gobierno Vasco el 1 de enero de 2025. En poco más de un año y medio, se han dado pasos que, a juicio de García Chueca, marcan un antes y un después: la llegada de las cercanías de la Llanada alavesa y la lanzadera Karrantza-Aranguren son ejemplos de cómo se pretende que el servicio sea más útil para los habitantes de cada zona, conectando también con las otras infraestructuras.

Además, la consejera señaló que, tanto en Gipuzkoa como en Bizkaia, se están haciendo obras de mejora en vías y estaciones, siempre de la mano del Ministerio y de Adif.

Estas labores, aunque necesarias, conllevan molestias para los viajeros y trabajadores, algo que la administración ha dejado claro que forma parte del proceso de mejora a medio y largo plazo.

Sobre la ola de calor que nos acompaña estos días, García Chueca explicó que las altas temperaturas están afectando a los sistemas de refrigeración de las unidades ferroviarias y de tranvía.

Esto ha llevado a una reducción puntual de frecuencias y, en algunos casos, a la supresión de servicios para garantizar la seguridad y el confort de las personas que viajan y de las que trabajan en el servicio.

Es un recordatorio de que la movilidad sostenible no es sólo cuestión de inversión, sino también de gestión operativa ante condiciones extraordinarias.

En clave histórica, este golpe de vista de la movilidad vasca se inscribe en años de cambios en los que Euskadi ha ido consolidando una visión integrada de transporte público: ferrocarriles regionales, trenes de cercanías, tranvías y metro funcionales para conectar ciudades y áreas metropolitanas.

Las decisiones que ahora se toma buscan construir una red más resiliente, con más frecuencias, más gente moviéndose sin depender del coche particular y con una planificación que pueda adaptarse a circunstancias climáticas y geopolíticas que ya forman parte de la realidad cotidiana.

A grandes rasgos, lo que se propone es una Euskadi con movilidad más inteligente, más sostenible y, sobre todo, más cercana a la gente, que sienta que las inversiones en infraestructuras se traducen en menos colas, menos prisa y más fiabilidad en sus desplazamientos diarios.