La historiadora presenta en Gogora en Bilbao su libro sobre el Patronato de Protección a la Mujer, un organismo franquista que vigiló y formó parte de la represión de género hasta 1985. Este trabajo invita a entender cómo se controlaba a las mujeres y qué dejó esa memoria para la democracia.
En Euskadi se presentó hoy un libro que mira de frente a una parte poco conocida de la dictadura: el Patronato de Protección a la Mujer, organismo que funcionó entre 1941 y 1985 para vigilar y reeducar a mujeres consideradas fuera de la moral que imponía el régimen.
La autora, Carmen Guillén, doctora en Historia Contemporánea, presentó en la sede de Gogora, en Bilbao, su obra titulada Redimir y adoctrinar El Patronato de Protección a la Mujer 1941-1985, publicada por Planeta.
Acompañando a Guillén estuvo la periodista y escritora Andrea Momoitio, que también ha investigado ese Patronato para su libro Lunática. La sesión formó parte de las actividades divulgativas que organiza Gogora, con el objetivo de acercar a la ciudadanía las dinámicas de represión y su impacto real en la vida de las mujeres.
El director de Gogora, Alberto Alonso, explicó que la memoria, entendida como un constructo social, refleja el pulso de una sociedad y, a medida que cambia, incorpora nuevas miradas para entender realidades que estuvieron ocultas.
En este caso, la mirada feminista aporta preguntas y métodos para entender las estructuras de poder y las circunstancias que llevaron a muchísimas mujeres a sufrir medidas de custodia, internamiento o restricción de derechos con base en su conducta moral y en su origen social.
Alonso destacó que Gogora impulsa, a través de la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos y Poderes Públicos de la Universidad del País Vasco EHU, una investigación que recupera documentación del Patronato en Euskadi.
Esta línea de trabajo busca esclarecer vulneraciones de derechos que no siempre estuvieron al alcance de la mirada pública, y propone una visión más completa de nuestro pasado reciente en materia de derechos humanos.
Carmen Guillén, profesora en la Facultad de Medicina de Albacete y autora de la primera tesis doctoral sobre el Patronato, subraya que su libro quiere ir más allá de la memoria como anécdota y entender las dinámicas de control, obediencia y silencio que afectaron a miles de mujeres de diversas edades y orígenes.
Por su parte, Andrea Momoitio, periodista y autora de Lunática, aporta una perspectiva periodística y social al recuento del Patronato; su presencia en Gogora anticipa también la salida de su segundo libro Farsante el 2 de julio.
Históricamente, el Patronato forma parte de la maquinaria de represión de género que no desapareció de golpe con la transición, sino que dejó rastros en archivos, documentos y relatos familiares que siguen siendo objeto de estudio y reivindicación.
La obra de Guillén se propone sumar voces y evidencias para entender cómo la moral nacionalcatólica condicionó la vida de muchas mujeres, desde su lugar en casa hasta su posibilidad de estudiar, trabajar o formar una familia libre de vigilancia.
Esta presentación no es un acto aislado: forma parte de una corriente de investigación que busca rescatar archivos, reconstruir contextos y cuestionar versiones oficiales para hacer de la memoria una herramienta para la defensa de derechos humanos en el presente.
La memoria, decía Alonso, es un espejo dinámico de la sociedad que la fabrica, y solo si miramos con una mirada crítica podemos entender dónde falló el pasado para que no vuelva a ocurrir.
Con estas piezas, la historia deja de ser un archivo polvoriento para convertirse en una conversación abierta sobre quiénes fuimos, quiénes somos y qué debemos evitar que vuelva a ocurrir.
La presentación de hoy deja claro que la investigación histórica y el periodismo pueden caminar de la mano para iluminar rincones oscuros y dar voz a quienes estuvieron silenciadas durante décadas.