La nueva Estrategia Vasca con las Personas Mayores 2026-2029, presentada en Tabakalera, propone cinco ejes y 16 proyectos tractores para mejorar la calidad de vida, fomentar la autonomía y fortalecer la participación comunitaria de las personas mayores en Euskadi.

En Euskadi, el Gobierno Vasco ha presentado hoy en Tabakalera (Donostia) la Estrategia Vasca con las Personas Mayores 2026-2029, un plan ambicioso que agrupa 16 proyectos tractores dentro de cinco ejes de actuación y que pretende convertir la vida de las personas mayores en un proceso más autónomo, pleno y conectado con la comunidad.

La cita, a la que acudieron más de 100 representantes del Tercer Sector Social e instituciones públicas, marcó un antes y un después en la forma de entender el envejecimiento en la región.

La Estrategia no nace al azar: llega en un contexto de cambios demográficos y sociales que dibujan una Euskadi cada vez más envejecida. Las tendencias apuntan a que una cuarta parte de la población ya tiene 65 años o más, y se prevé un aumento de personas centenarias para 2038. Además, la esperanza de vida ha subido: las mujeres viven, en promedio, hasta los 87 años y los hombres hasta los 81,7. En lo que respecta a la calidad de la vida durante la vejez, la esperanza de vida libre de discapacidad es ligeramente mayor en las mujeres (81,9 años) que en los hombres (77,3).

Aún así, la longevidad es mayor en zonas rurales, donde, paradójicamente, el acceso a servicios puede ser más complejo.

En este marco demográfico, la estrategia propone un enfoque que entrelaza autonomía personal, inclusión y solidaridad intergeneracional. Se estructura alrededor de cinco ejes estratégicos y, dentro de ellos, de 16 proyectos tractores que combinan iniciativas nuevas con líneas de continuidad, con un alto grado de participación de las propias personas mayores.

El lema que acompaña la iniciativa es Euskadi Berria. Creciendo en bienestar, y se acompaña de un abanico de planes sobre salud, vivienda, empleo senior, lucha contra la soledad, cuidados y cohesión social.

Entre los ejes, destacan:

1) Transiciones y proyecto vital para una vida plena: acompaña a las personas en momentos clave de su vida para mantener la autonomía y el sentido vital, promoviendo la participación comunitaria y la inclusión de la diversidad sexual y de género.

2) Calidad y sostenibilidad de los cuidados: impulsa un modelo de cuidados accesible y coordinado, con especial atención a zonas rurales y al apoyo a las personas cuidadoras familiares.

3) Bienestar desde el abordaje de las soledades: desarrolla programas para prevenir y atender la soledad a lo largo de toda la vida, fomentando soluciones habitacionales y comunidades inclusivas.

4) Fortalecimiento de la acción comunitaria y el tercer sector social: refuerza el papel de la comunidad y del tercer sector para promover la inclusión, la participación y la solidaridad intergeneracional.

5) Generación de conocimiento desde la investigación e innovación: crea un observatorio longitudinal, impulsa proyectos de innovación en cuidados y soledades, y fomenta la participación ciudadana para mejorar las políticas públicas.

Dentro de los 16 proyectos tractores hay ejemplos muy visibles de la realidad que se quiere transformar. Así, el servicio Beti ON ya cuenta con más de 87.000 usuarios que le otorgan una valoración reseñable, con una satisfacción media del 4,4 sobre 5 y un 94% de usuarios que se declara satisfecho. En los próximos años se buscará avanzar en una teleasistencia predictiva basada en una Monitorización Inteligente no Intrusiva, utilizando sensores de movimiento, apertura de puertas o consumo de agua y luz en el hogar.

Este sistema aprende la rutina diaria de cada persona y es capaz de detectar anomalías sin necesidad de que la persona accione un botón.

Otro proyecto destacado es Biziaria (Estudio Longitudinal sobre Envejecimiento y Cuidados en Euskadi), que persigue entender año tras año las condiciones de vida de las personas mayores de 70 años para mejorar su longevidad.

En 2025 se realizaron 2.000 entrevistas y este año se darán a conocer los resultados.

La estrategia también contempla la propia diversidad sexual y de género en el colectivo mayor, con un marco específico para que todas las personas, independientemente de su edad, puedan vivir su sexualidad con libertad.

En materia de vivienda y convivencia, el programa Bizihabi prevé alojamiento convivencial entre personas mayores y jóvenes, con 50 unidades ya logradas en 2025 y un plan para ampliar el número en los próximos años en más municipios.

En la lucha contra la soledad no deseada, se contemplan iniciativas como Solelab, una herramienta para medir la soledad en todas las etapas de la vida, y el Proyecto contra la Soledad en Zonas Rurales, que busca recuperar y reimpulsar centros sociales en áreas rurales como lugares de referencia comunitaria.

El eje de autonomía y calles de la vida cotidiana se ve reforzado por un enfoque de desarrollo territorial que pretende garantizar un equilibrio entre lo urbano y lo rural.

A nivel de seguimiento, la Estrategia introduce por primera vez un sistema anual de evaluación y seguimiento que medirá indicadores de cumplimiento y participación.

La Comisión de Seguimiento estará integrada por Euskadiko Adinekoen Batzordea y la Dirección de Apoyos para la Vida Plena, lo que refuerza la gobernanza y la rendición de cuentas.

Históricamente, Euskadi ha desarrollado políticas de envejecimiento activo desde las primeras décadas del siglo XXI, con un enfoque decidido en teleasistencia, cuidados coordinados y participación comunitaria.

Esta nueva estrategia refuerza esa trayectoria, dotándola de más herramientas, más datos y un clima de colaboración entre administraciones, tercer sector y ciudadanía.

Con todo, el objetivo final es claro: garantizar que las personas mayores de Euskadi vivan con autonomía, dignidad y un sentido de comunidad que permita una vida larga y plena.