La policía federal alerta sobre mensajes y llamadas que imitan a autoridades mediante voces clonadas por IA, y sobre tácticas para engañar a la gente con promesas de dinero o trámites urgentes. Consejos prácticos para no caer en estas estafas cambiantes.

El FBI ha avisado de un tipo de estafa que se está extendiendo con rapidez: los delincuentes usan voces clonadas por inteligencia artificial para hacerse pasar por funcionarios de Estados Unidos.

No se trata solo de llamadas; también llegan mensajes de texto, correos y anuncios que simulan ser de oficinas públicas para convencer a la gente de que hay un dinero que reclamar o un trámite urgente que no debe retrasarse.

Este fenómeno llega en un momento en que el mercado de tecnología de IA se ha disparado, con un valor estimado en 5.4 mil millones de dólares, y los estafadores aprovechan las herramientas más avanzadas para engañar al mayor número de personas.

Uno de los fraudes más habituales es el llamado “reembolso de aranceles”. Los timadores envían textos o llaman diciendo que existe una devolución de aranceles por la compra de productos importados, y que el dinero está a punto de enviarse.

Piden datos personales o una dirección para “procesar la devolución”. A veces ofrecen un cheque falso, dicen que hay una cuota de procesamiento para obtener el dinero, y cuando la persona lo deposita, después le piden que envíe algo de dinero en efectivo para completar el trámite.

El cheque, por supuesto, termina rebotando y la persona se queda sin el dinero y con un cargo en su cuenta. En otras variantes, le dicen a la víctima que debe inscribirse en un supuesto programa o solución para recibir el reembolso y le dirigen a una página falsa para recoger datos o datos bancarios.

El truco funciona porque las voces clonadas por IA suenan como la persona real en la conversación. Con herramientas disponibles en el mercado, es cada vez más fácil que un audio o un video parezca auténtico. Expertos señalan que este tipo de estafas se apoya en dos cosas: la urgencia y el miedo a perder dinero o beneficios, combinadas con la sensación de que “algo oficial” está en juego.

Además, el mercadeo de IA ha crecido de forma notable: según analistas, el sector de clonación de voz y otras tecnologías relacionadas se valora en miles de millones y está accesible para delincuentes que buscan efectos inmediatos.

Otra variante frecuente es el engaño alrededor de reembolsos de “aranceles” o “dividendos por aranceles”. Aunque a veces la historia suena razonable —con la promesa de devolver dinero por compras internacionales— la realidad es que no hay pagos ordinarios de este tipo al público general.

Los textos o llamadas pueden incluir códigos QR, enlaces a sitios que parecen oficiales y mensajes que citan leyes o actos para dar apariencia de legitimidad.

En muchos casos, piden que se confirme una dirección para enviar un supuesto cheque o que se complete un formulario que roba datos. Si el usuario deposita un cheque falso, la banca suele cargarle el importe y el estafador ya no está disponible para devolverlo.

La alerta del IRS y de agencias de protección al consumidor es clara: los estafadores confían en el caos de la temporada de impuestos para ver quién cae en sus redes.

En 2025, la agencia informó que se detectaron cientos de imitadores de su imagen en redes y mensajes; además, descubren que los delincuentes usan lenguaje alarmante y códigos QR para dirigir a víctimas a sitios de apariencia legítima.

El mensaje básico que repiten las autoridades es: la Administración Tributaria generalmente se comunica por correo y no deja mensajes urgentes que amenacen con arrestos o multas si no se paga de inmediato.

Si llega una notificación sospechosa, lo sensato es desconfiar, no hacer clic en enlaces ni adjuntos y verificar la autenticidad a través de canales oficiales.

¿Y qué hacer si recibes una alerta o mensaje de este tipo? Primero, no respondas con datos personales o bancarios. No deposites cheques extraños ni pagues cuotas por adelantado para “gestionar” un reembolso imposible. Luego, verifica la fuente: busca números oficiales de la agencia implicada (IRS en EE. UU., o su equivalente en el caso de tu país) y llama para confirmar; si tienes dudas, lo mejor es acudir a entidades reputadas y no a enlaces de correo o mensajes inesperados.

Reporta la comunicación sospechosa a las autoridades competentes y a plataformas de consumo para evitar que otros caigan.

Históricamente, las estafas relacionadas con impuestos y trámites oficiales han existido durante años, pero la llegada de IA ha elevado el nivel de credibilidad de estas engañosas campañas.

Esto no significa que todas las comunicaciones oficiales sean falsas, sino que hay que extremar la cautela cuando alguien llama o envía mensajes que exigen acción rápida o entregas de datos.

La lección clave es simple: si algo suena demasiado perfecto, si te prometen dinero fácil o si te piden que actúes ya sin tiempo para pensar, es probable que estés frente a un fraude.

Mantener la calma, verificar con fuentes oficiales y actuar con prudencia puede evitar pérdidas significativas.

En definitiva, la alerta no busca sembrar miedo, sino proteger a la gente con información clara. Las autoridades recomiendan desconfiar de cualquier mensaje que pretenda simular ser un organismo público, especialmente si usa voces de IA o promesas de dinero instantáneo.

Mantente alerta, verifica siempre y, ante la menor duda, consulta fuentes oficiales. La seguridad empieza por la prudencia de cada persona y la vigilancia de estas prácticas en su mejor versión: evitar la trampa antes de que te afecte.