A pesar de la reciente declaración de quiebra, Hooters reafirma su compromiso con la continuidad de sus operaciones y la satisfacción del cliente.

Hooters, la famosa cadena de restaurantes conocida por sus alitas de pollo y su distintivo ambiente, ha dado un paso importante al presentar una declaración de quiebra en Texas, acumulando una deuda de aproximadamente 355 millones de euros.

A pesar de este desafío financiero, la compañía ha asegurado a sus clientes que sus establecimientos no cerrarán y que están aquí para quedarse.

Con la intención de reestructurarse, Hooters busca vender 151 de sus restaurantes de propiedad corporativa a un grupo de compradores que ya opera 30 de sus localidades en Estados Unidos.

Este movimiento es parte de un esfuerzo más amplio para asegurar un futuro sostenible para la marca, que ha estado en funcionamiento durante más de 40 años.

Neil Kiefer, miembro del grupo de compradores y CEO del restaurante original de Hooters en Clearwater, Florida, afirmó que cuentan con una profunda comprensión de lo que los clientes esperan y están comprometidos a superar esas expectativas.

La crisis no es exclusiva de Hooters; muchas cadenas de restaurantes casuales como Red Lobster y Buca di Beppo también están enfrentando dificultades debido a la inflación, altos costos laborales y una disminución en el número de comensales.

Hooters comparte un propietario de capital privado con TGI Fridays, que también solicitó protección por quiebra en noviembre, citando desafíos similares, incluyendo los efectos de la pandemia de COVID-19.

Entonces, ¿qué significa esto para los amantes de Hooters? La compañía ha sido clara: no se planean cerrar restaurantes como resultado de esta situación.

En su página web, Hooters expresó: "Hooters está aquí para quedarse, y con una base financiera más sólida y operaciones simplificadas, estaremos bien posicionados para continuar ofreciendo la experiencia de hospitalidad obsesionada con el cliente y la deliciosa comida que nuestros valiosos clientes y comunidades han llegado a esperar en el futuro".

Se estima que Hooters tiene en total 305 locales, de los cuales 151 son de propiedad directa de la compañía y 154 son operados por franquicias. La compañía también ha asegurado que no planea modificar su menú a raíz de la quiebra, prometiendo seguir ofreciendo la misma gastronomía que ha deleitado a sus clientes durante décadas.

El camino hacia la recuperación parece estar en marcha, con Hooters proponiendo salir de la quiebra en aproximadamente tres a cuatro meses tras finalizar su acuerdo con el grupo comprador.

Durante estas semanas, se espera que se lleven a cabo los trámites necesarios para que la transición sea lo más fluida posible.

La historia de Hooters ha estado marcada por su distintivo enfoque en el servicio y la experiencia del cliente. Fundada en 1983, la cadena ha crecido hasta convertirse en un ícono cultural, no solo por su comida, sino también por su ambiente único. La lección que se puede aprender de la situación actual es que, aunque el camino hacia la recuperación puede ser desafiante, la adaptabilidad y el compromiso con la calidad del servicio son fundamentales para la continuidad de cualquier negocio en tiempos difíciles.