El cierre del acuerdo de exención para productos de bajo valor en EE. UU. podría encarecer las compras internacionales desde otros países, afectando a consumidores y minoristas globales.

Buenos días y feliz viernes. Soy Betty Lin-Fisher y en esta edición de The Daily Money te traigo las noticias más relevantes para los consumidores. Hoy abordamos un cambio importante en las políticas de importación de Estados Unidos que podría tener un impacto significativo en los precios de productos económicos provenientes del extranjero.

Supuestamente, un acuerdo conocido como la "exención de importación de bajo valor" o "de minimis", que permitía a los envíos con un valor de hasta aproximadamente 750 euros (equivalente a 800 dólares) ingresar a EE.

UU. sin pagar aranceles ni impuestos, está llegando a su fin. La Administración del presidente Donald Trump firmó en julio pasado una orden ejecutiva que elimina esta exención, poniendo fin a un programa que beneficiaba a millones de consumidores y comerciantes internacionales.

Este cambio se produce unos meses después de que la misma política fuera restringida para envíos provenientes específicamente de China y Hong Kong en mayo, donde plataformas de bajo costo como Shein y Temu enviaban una parte importante de sus productos a Estados Unidos.

La eliminación total de la exención ahora significa que muchas de estas compras menores también estarán sujetas a aranceles y tarifas, lo que probablemente incremente los precios finales para los consumidores.

Se estima que, antes del cambio, la exención permitía ahorrar en promedio unos 7 euros (equivalente a 8 dólares) en cada compra. Sin embargo, con el fin del acuerdo, las tarifas y aranceles adicionales podrían sumar entre 10 y 20 euros (11 a 22 dólares) por envío, dependiendo del valor y tipo de producto.

Además, supuestamente, más de 30 países han suspendido parcialmente sus servicios de envío de paquetes a EE. UU., ante la incertidumbre y los nuevos costos.

Este movimiento ha generado preocupación en sectores minoristas y consumidores que dependen de productos económicos importados. Muchos temen que los precios aumenten y que la variedad de productos disponibles disminuya. La medida también podría afectar a pequeñas empresas que utilizan plataformas internacionales para vender sus productos en Estados Unidos, dificultando su competitividad en el mercado.

El impacto de esta decisión no solo se limita a los precios. Supuestamente, también podría reducir la cantidad de productos importados, afectando las cadenas de suministro internacionales y modificando los patrones de consumo en el país.

A largo plazo, algunos analistas consideran que esta política podría incentivar a los consumidores a buscar alternativas locales o a comprar en mercados con menores restricciones.

Por otro lado, expertos en comercio internacional recuerdan que la política de exenciones de bajo valor fue creada para facilitar el comercio y reducir los costos administrativos, promoviendo un mercado más dinámico.

La desaparición de esta exención podría ser vista como un intento de proteger a las industrias nacionales, aunque a costa de mayor carga para los consumidores.

En el contexto histórico, esta medida se suma a una serie de cambios en las políticas comerciales de EE. UU. en los últimos años, que incluyen aumentos en aranceles y restricciones a ciertos países. Estos movimientos buscan, supuestamente, fortalecer la producción local y reducir el déficit comercial, pero también generan tensiones y cambios en la economía global.

En definitiva, con la finalización del acuerdo de bajo valor, los consumidores estadounidenses y de otros países que comercian con EE. UU. deberán prepararse para posibles incrementos en los precios y una mayor complejidad en sus compras internacionales. El tiempo dirá si estas medidas logran los objetivos de protección económica o si, por el contrario, generan efectos adversos en la economía de consumo.

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