La icónica Serena Williams regresa a la competición tras 1.376 días y, acompañada por la joven promesa Victoria Mboko, vence en la primera ronda de dobles del WTA 500 de Queen's. Un debut que abre la puerta a un posible regreso también en singles.

En su regreso a la competición tras 1.376 días sin disputar un partido oficial, Serena Williams volvió a iluminar el césped del Queen's Club con una victoria que dejó claro que sigue estando entre las grandes, incluso después de un parón tan largo.

A sus 44 años, la estadounidense formó dupla con la joven promesa canadiense Victoria Mboko y se impuso a Nicole Melichar-Martinez y Erin Routliffe, terceras favoritas, por 7-6(7-2) y 6-2 en la primera ronda del dobles del WTA 500 de Queen's.

El encuentro, disputado ante una grada entregada que aplaudió cada punto, dejó constancia de que el poderío físico de Williams sigue ahí, aunque la inactividad haya dejado un pequeño margen de timing y ritmo que se va recuperando minuto a minuto.

Serena y Mboko mostraron una compenetración sorprendente para una pareja que, además, suma una diferencia de 25 años entre ambas. Desde el saque ganador hasta las defensas ajustadas, la versión de Williams dio señales claras: no está para hacer simple el regreso, sino para competir con seriedad.

“Esto fue muy divertido”, soltó Williams al terminar el partido, con esa sonrisa que acompaña a la leyenda cuando disfruta un desafío. “Disfruté jugar este partido con Vicky, se sintió natural. Ella sostuvo al equipo y jugó muy bien los puntos importantes. Me puede apoyar mucho en ella.” Sus palabras, simples y directas, revelan una confianza que va más allá del resultado y que invita a soñar con un regreso a pleno en el futuro cercano.

Por su parte, Mboko, de 19 años y ya señalada como una de las grandes promesas del circuito, dejó claras sus sensaciones: “Hubo momentos en los que pensamos que podía haber sido aún mejor, pero quiero quedarme con lo positivo.

Siento que nuestra capacidad de resolver puntos importantes crece a cada partido. Después de esta experiencia, sé que puedo aportar más en el próximo encuentro y que Vicky y yo podemos hacer un gran dúo.”

El estadio, la Andy Murray Arena, vibró con ovaciones para la doble campeona de Grand Slam y dejó en evidencia el carisma de Serena: no es solamente una jugadora que regresa, es un icono cultural que ha marcado tendencias en igualdad, diversidad y empoderamiento femenino dentro y fuera del tenis.

En su discurso postpartido, Williams dejó claro que, más allá de ganar, lo esencial es divertirse y volver al ritmo competitivo para ver a sus hijas, Olympia y Adira, en las gradas.

“Las chicas no están yendo al colegio por las vacaciones de verano, así que por qué no”, bromeó cuando le preguntaron por qué había decidido regresar.

La entrevista previa al debut dejó entrever el plan de Williams: el sábado disputará también el dobles en Berlín, otro torneo de césped que sirve como preparación para Wimbledon.

En cuanto a la posibilidad de volver a competir en singles, dejó la puerta entreabierta: “No puedo decir que sí, no puedo decir que no.” Esa frase ha corrido como un susurro por el mundo del tenis, alimentando las especulaciones sobre un regreso centrado en el All England Club, donde Williams fue campeona en múltiples ocasiones.

El dato histórico acompaña al momento actual: Serena Williams no solo es la mejor jugadora de su generación en términos de logros, con 23 títulos de Grand Slam en singles y 14 en dobles, sino también una referente de cambios sociales dentro del deporte.

Su regreso, más allá del resultado, representa una señal de que el tenis puede convivir con una figura que ha inspirado a millones y ha roto techos en ámbitos como la igualdad de género y la visibilidad de comunidades históricamente subrepresentadas.

Si este primer choque de regreso marca algo, es que Williams no ha perdido la voracidad competitiva ni la capacidad de liderar a un dúo donde la juventud de Mboko aporta frescura y la experiencia de Serena aporta serenidad.

Las próximas rivales para la pareja Williams-Mboko serán Leylah Fernández y Laura Siegemund, y, pese a que la prensa y los fans ya esperan ver un regreso definitivo de Williams al singles, el camino inmediato pasa por confirmar que su vuelta está más que justificada y que puede aportar más sorpresas en el césped londinense y en Berlín.

En definitiva, el regreso de Serena Williams a la competición ha empezado con buen pie, con un triunfo que no solo suma puntos, sino que escribe un nuevo capítulo en una carrera que ya es historia, y que podría anunciar una temporada en la que, como mínimo, sigan quedando momentos para recordar.

El futuro dirá si este regreso se convierte en una plena vuelta a la élite del tenis o en una etapa más de una leyenda que ya ha cambiado para siempre el deporte.