El presidente de EE.UU. quiere que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, sea el próximo secretario general de Naciones Unidas, según el New York Post. Esto complica la candidatura del argentino Rafael Grossi.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere meter a Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, como próximo secretario general de la ONU. Así lo ha publicado el diario neoyorquino New York Post, que asegura que Trump está impulsando la candidatura de Infantino después de la final del Mundial de 2026.
Esta noticia ha caído como un jarro de agua fría para la candidatura de Rafael Grossi, el argentino que dirige el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y que había sido postulado oficialmente por el Gobierno de Javier Milei.
Según fuentes cercanas a Trump, el mandatario estadounidense ve a Infantino como un tipo 'respetado por todo el mundo y con una habilidad especial para unir a las personas'.
Esta opinión se habría forjado durante la organización del Mundial de 2026, que se celebró en Estados Unidos, México y Canadá, donde ambos compartieron varios actos.
De hecho, en diciembre de 2025, Infantino le entregó a Trump el primer Premio de la Paz de la FIFA, alabando sus 'incansables esfuerzos por unir a las personas en un espíritu de paz'.
Ahora Trump quiere devolverle el favor. Pero el camino no es fácil: Infantino tendría que ser primero recomendado por el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Estados Unidos tiene poder de veto, y luego ser aprobado por la Asamblea General.
Además, no está claro si Infantino quiere el puesto ni si Trump ha hablado con él sobre el tema. El New York Post dice que la oportunidad se ha abierto porque el grupo de candidatos actuales es, según un informante, 'mediocre'.
Entre esos candidatos están la expresidenta chilena Michelle Bachelet y el propio Grossi. Bachelet podría encontrarse con la oposición de Estados Unidos, mientras que Grossi tendría que lidiar con el escepticismo británico por el tema de las Malvinas.
La propuesta de Trump trastoca la idea de que el próximo secretario general sea de América Latina o el Caribe, región que no ocupa el cargo desde que el peruano Javier Pérez de Cuéllar lo hizo entre 1982 y 1991.
Pérez de Cuéllar fue el único latinoamericano en ocupar el cargo, y desde entonces ha habido varios intentos por parte de países como Brasil o Argentina para colocar a un candidato de la región, pero sin éxito.
Grossi es un diplomático de carrera que ha estado al frente del OIEA desde 2019, manejando temas delicados como el programa nuclear de Irán o la seguridad de la central ucraniana de Zaporiyia.
A pesar de su experiencia, ahora su candidatura se ve amenazada por el apoyo de Trump a Infantino.
La ONU elige a su secretario general este año para suceder al portugués António Guterres, cuyo mandato termina en diciembre. El proceso es siempre complejo: el Consejo de Seguridad propone un candidato (y cualquier miembro permanente puede vetar), y luego la Asamblea General lo ratifica.
Con Trump metido de por medio, todo puede pasar. Durante su primer mandato, Trump tuvo una relación tensa con la ONU: sacó a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el clima, anunció su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y abandonó el Consejo de Derechos Humanos.
Ahora, en su segundo mandato, parece dispuesto a cambiar de estrategia metiendo a un amigo en la cúpula de la organización.
Por otro lado, Infantino no es un desconocido en el mundo diplomático. El suizo-italiano de 56 años ha estado al frente de la FIFA desde 2016, tras la crisis de corrupción que derribó a Sepp Blatter. Bajo su mandato, la FIFA ha impulsado reformas y la expansión del Mundial a 48 equipos, además de aumentar los ingresos del organismo. Ahora, si logra el apoyo de Trump, podría dar el salto a la política internacional.
En resumen, la noticia ha caído como una bomba en el mundo diplomático. Habrá que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos, pero desde luego, Infantino se ha convertido en un nombre a tener en cuenta en la carrera por la secretaría general de la ONU.