Resumen de la jornada atípica del Australian Open, donde se disputó el formato One Point Slam con participación de grandes nombres y amateurs; el título fue para Jordan Smith, quien se llevó un premio de 920.000 euros.
Una jornada distinta se vivió en el Australian Open cuando Rod Laver Arena se convirtió en escenario de un experimento: el One Point Slam, un certamen en el que cada punto vale por un récord de emoción y que reunió a profesionales, amateurs y aspirantes de diversas edades para competir por un premio de un millón de dólares.
En euros, esa cifra representa aproximadamente 920.000 € al tipo de cambio vigente, una cantidad que añadió brillo al espectáculo sin perder la esencia lúdica del formato.
Entre los protagonistas del cuadro masculino figuraron nombres de primer nivel como Carlos Alcaraz, Jannik Sinner, Alexander Zverev, Andrey Rublev, Felix Auger-Aliassime, Daniil Medvedev, Alexander Bublik y Frances Tiafoe, mientras que en la sección femenina destacaron Maria Sakkari, Jasmine Paolini, Naomi Osaka, Coco Gauff, Laura Pigossi, Amanda Anisimova, Elena Rybakina e Iga Swiatek.
En total, el cartel estuvo compuesto por 12 tenistas del circuito masculino, 12 de la WTA, 8 amateurs, 8 de la clasificación previa y 8 wildcard, cubriendo un abanico variopinto de estilos y generaciones.
Entre los invitados de origen argentino, dos nombres destacaron: Andrés Schneiter y Alejandro Kon. Schneiter, conocido popularmente como Gringo, con 50 años a cuestas y actúa como entrenador de Adolfo Vallejo, un tenista paraguayo que se ubica en el puesto 146 del ranking, dejó constancia de su veteranía en la jornada.
En la primera ronda, superó al francés Corentin Moutet (34° ATP) y, en la siguiente ronda, se midió con el nuevo número uno del mundo, Carlos Alcaraz.
En un partido de alto voltaje, el veterano mostró una estrategia cuidada y, pese al intento de Alcaraz por sorprender con una jugada de saque y red, la pelota terminó en la red y Schneiter dejó fuera al vigente favorito del encuentro.
Kon, por su parte, abrió ante Donna Vekic (70° WTA) y, pese a sus esfuerzos, cometió una doble falta en puntos cruciales y no logró avanzar.
El torneo se resolvió con la victoria del australiano Jordan Smith, un jugador de 29 años que representa a la Castle Hill Tennis Academy. Smith festejó el título tras superar un cuadro exigente, que incluyó enfrentamientos contra rivales muy competitivos durante su camino hacia la final.
En octavos de final, Smith dio la sorpresa al derrotar al italiano Jannik Sinner, actual número 2 del mundo, dejándolo fuera del tramo decisivo. En cuartos, superó a la norteamericana Amanda Anisimova (4ª WTA) y, en las semifinales, venció al español Pedro Martínez (71.º ATP).
La final lo enfrentó a Joanna Garland, 117.ª del ranking WTA, a quien derrotó tras un intercambio estratégico que mostró la calma y precisión del campeón en este formato de un solo punto. Garland, que venía de un trayecto sólido en la competición, no logró remontar ante un Smith que, a lo largo de la jornada, demostró una gestión sólida de la presión y una lectura de juego destacable.
Al finalizar el choque, Smith levantó el trofeo e hizo historia en un capítulo que, por su carácter lúdico pero competitivo, deja una marca singular en la edición 2026 del Australian Open.
Más allá del resultado, este One Point Slam aportó una lectura diferente sobre el deporte: un deporte que, cuando se combina con innovación y participación popular, puede acercar a nuevos públicos a la disciplina y, a la vez, premiar la constancia y la ejecución bajo presión.
Además, el evento dejó en evidencia que el tenis puede convivir con formatos experimentales sin perder la esencia de la competencia, y que la mezcla de figuras consagradas y emergentes puede generar historias memorables para el recuerdo deportivo de Australia y del circuito mundial.