Novak Djokovic venció a Jannik Sinner en la semifinal del Abierto de Australia y enfrentará a Carlos Alcaraz en la gran final; el encuentro mostró la resistencia y experiencia del serbio frente a la juventud de Sinner, mientras Alcaraz avanzó tras vencer a Zverev en un maratón de cinco sets.
En la noche austral de Melbourne, Novak Djokovic selló su pasaje a la final del Abierto de Australia tras vencer a Jannik Sinner en una semifinal de una intensidad extrema que se extendió por más de cuatro horas.
El serbio, que llega a este tramo de su carrera con una mezcla de experiencia y hambre de récord, enfrentará a Carlos Alcaraz en la definición, tras el joven español se haya impuesto a Alexander Zverev en un maratón de cinco sets.
Djokovic y Sinner protagonizaron un choque que alternó el dominio de cada uno y que dejó a la multitud frente a un recital de resistencia y precisión.
El primer parcial fue para Sinner, que ejerció su presión con un saque contundente y se llevó el set 6-3 tras 38 minutos de acción. Djokovic tuvo que aceptar el golpe inicial, intentando rehacerse con foco en los intercambios desde el fondo de la pista y en la capacidad de cerrar los puntos importantes.
En el segundo set, el serbio encontró su ritmo y rompió el servicio de Sinner en el cuarto game para encaminarse hacia un 6-3 que equilibró el marcador 1-1.
El tercero fue de guion cambiante: Sinner rompió en el tramo decisivo y se llevó el parcial 6-4, demostrando que su saque y la potencia de sus golpes siguen siendo una amenaza constante para cualquiera.
El cuarto set fue un trámite de recuperación para Djokovic: con un manejo más contundente de su servicio y una defensa cerrada, se llevó el set 6-4 para igualar de nuevo el partido.
El quinto y definitivo mostró a un Djokovic más estable en los puntos clave, llevando la iniciativa y cerrando con un 6-4 que dejó al italiano sin opciones a pesar de su esfuerzo titánico.
Así, el encuentro quedó decidido tras 4 horas y 9 minutos de juego, reforzando la idea de que el serbio, aun en plena madurez física, es capaz de alargar los puntos hasta límites que ponen a prueba a las nuevas generaciones.
A nivel de estadísticas, Djokovic ha sido maestro en la gestión de las situaciones tensas y, en Melbourne, acumula una historia de consistencia que lo ha visto ganar más de una decena de títulos y protagonizar múltiples regresos desde momentos adversos.
Por su parte, Alcaraz consiguió su pase a la final tras vencer a Zverev en un duelo de cinco sets, consolidando su crecimiento en las grandes citas y sellando una final que promete ser un choque de estilos entre un veterano que domina la experiencia y un joven que continúa mostrando un repertorio completo y una elasticidad física que sorprende.
En el marco histórico, Djokovic llega a la final con un historial extraordinario en Melbourne: ha disputado doce semifinales en el Abierto de Australia y ha ganado diez de ellas, además de haber conquistado diez títulos en el torneo.
Este bagaje le da aún más confianza para enfrentar a Alcaraz, otro nombre que representa la nueva generación, con la presión de convertir cada encuentro en un espectáculo estratégico.
A nivel de contexto, la edición de este año se ha destacado por la presencia de dos jóvenes que empujan a la vieja guardia, pero Djokovic sigue marcando la pauta en el circuito gracias a su capacidad de recuperar situaciones difíciles y de imponer su ritmo en los momentos clave.