La reunión entre Tapia y Domínguez analizó la noticia sobre la posible sede de la Finalissima entre Argentina y España en el Santiago Bernabéu y la alternativa de River, con contexto histórico y la agenda de las selecciones.
Una cumbre entre Claudio Tapia, presidente de la AFA, y Alejandro Domínguez, titular de CONMEBOL, celebrada este jueves en Buenos Aires, tuvo como objetivo fijar una postura frente a la noticia que agitó el ambiente futbolístico en las últimas horas: varios medios españoles habían informado que la UEFA analizaba la posibilidad de que la Finalissima entre Argentina y España se juegue en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid.
Ante la presión mediática procedente del otro lado del Atlántico para trasladar la sede a la casa del Real Madrid, Tapia indicó que su idea era plantear que el partido se disputara en el estadio Monumental de River Plate.
El plan original era celebrar la Finalissima en Qatar, con el estadio lleno y todo previsto, pero el conflicto en Medio Oriente complicó esa opción por motivos de seguridad y de logística: varios aeropuertos de la región suspenden operaciones temporalmente.
En ese marco empezó a surgir la posibilidad de trasladar la Final a Madrid, una alternativa que no fue bien recibida por la AFA. Nadie en el fútbol argentino ignora que detrás de esa opción podría estar la Federación que lidera Rafael Louzán.
Tras el encuentro, Tapia declaró al salir de los Tribunales de Comodoro Py: “Nos vamos a poner a trabajar porque España quiere que la Finalissima se juegue en España y yo quiero que se juegue en el Monumental”.
Horas después, Domínguez viajó de urgencia a Buenos Aires para reunirse con el dirigente argentino. Publicó en redes una imagen aérea del estadio Monumental, gesto que fue interpretado como algo más que una simple foto desde el avión.
En la víspera de las conversaciones, ambos dirigentes se reunieron para analizar la postura a adoptar frente a la negociación con la UEFA. “Esta noche se llevó a cabo el encuentro protocolar entre el Presidente y el Presidente de la CONMEBOL, Alejandro Domínguez, para tratar temas vinculados a la Finalissima”, informó la AFA en sus redes.
Más allá de la sede, la cuestión de la agenda de las selecciones añade inquietud. La Finalissima se disputará dentro de una ventana FIFA en la que Argentina y España tenían programados amistosos en Qatar, encuentros que quedaron en suspenso por el conflicto bélico.
De mantenerse ese escenario, podrían jugar solo un partido en esa ventana. Para Lionel Scaloni sería una complicación, pues perdería una de las últimas oportunidades de ensayo previa al Mundial. En principio, el cuerpo técnico pretendía mostrar lo mejor frente a España y aprovechar el resto de minutos para observar futbolistas que buscan un lugar en la lista definitiva, entre ellos Joaquín Panichelli, Valentín Barco, Máximo Perrone o José López.
Un antecedente reciente refuerza la preocupación: en la gira de noviembre, la selección solo disputó un amistoso frente a Angola. Por ahora, la Finalissima continúa sin sede definida y, con la fecha cada vez más cercana, UEFA y CONMEBOL deberán cerrar un acuerdo en los próximos días.
En el predio Lionel Andrés Messi, se estima que la resolución no debería demorarse más allá de este viernes. La gran incógnita persiste: ¿dónde —y si finalmente— se jugará?